cuarto 12

Un hombre joven, de quiz unos 30 años se pase en su auto por una de las zonas de la ciudad conocida por ser la zona en la cual las mujeres comercializan sus cuerpos. La avenida 53.

Este joven hombre se pasea en su auto, mirando a las chicas las cuales lo saludan ofreciéndole sus servicios, el les sonríe y sigue circulando, parece indeciso, mas no nervioso, por la forma de mirar se nota que esta ansioso, y no sabe a quien llamar. De pronto detiene su auto y se fija en una de las chicas que estaban ahí paradas.

— ¡he, tú, acércate! — llama a una de las chicas que estaban ahí paradas, en la esquina, la chica se acerca.

El sujeto tenia buen gusto, esta chica resaltaba entre las demás, era la única con una expresión distinta, mas inocente si lo queremos ver así, esta chica no pasaba de unos 18 años, se le veía joven, tenia todo en donde debería estar, era casi una reina de belleza, mezclada ahí entre todas las prostitutas.

— Hola — saluda la muchacha al hombre del automóvil. — ¿buscas pasarla bien? — pregunta la joven prostituta, su mirada seductora la forma en que se lamia los labios, su escote, su largo cabello castaño envolvían al hombre del auto.

— si, súbete, conozco un lugar, muñeca — contesta el joven hombre encantado por la joven prostituta.

Ella se sube al auto, rápidamente se van.

— ¿como te llamas? — pregunta el hombre mientras conduce.

— me llamo Sandra, ¿y tu?

— me llamo Fernando. Tienes un bonito nombre, Sandra. Me gusta mucho.

— Gracias — contesta ella — ¿a donde vamos? — pregunta.

— hay un hotel muy bonito por aquí, no esta muy lejos, se que te va a gustar.

— ¿quieres hablar de la tarifa? — pregunta ella.

— no, te pagaré lo que quieras, no me preocupa el dinero, preciosa. Esta noche solo quiero pasarla bien.

— ya veo, eres uno de esos chicos ricos.

— jejeje… me ha costado esfuerzo, preciosa, no es que mi papá me haya dejado la vida hecha. Tuve que trabajar bastante.

— ¿en que trabajas? — pregunta ella.

— soy vicepresidente de una empresa de la ciudad, no te voy a decir cual, pero es una de las mas grandes.

— ya veo, eso explica tu precioso auto.

—si, es del año, ¿sabes?

— no se mucho de autos.

— ya veo, es normal, a las mujeres no les importa saber de ellos, solo les gusta subirse jejeje… ¿y tu? ¿Desde cuando trabajas en esto? He venido por aquí algunas veces y es la primera vez que te veo, linda.

— pues si, soy nueva llevo aquí unos días, pero trabajo en esto desde ya hace unos 2 años mas o menos.

— te ves joven, Sandra. ¿Qué edad tienes? — pregunta.

—que edad crees que tengo, Fernando.

— a simple vista te pongo 18, pero no estoy seguro, incluso pareces de 17.

— jejeje… bueno, eso te gusta o te disgusta.

—llámame enfermo, pero me agrada pensar que eres menor de 18, claro, sin exagerar, me excita pensar que tienes 17, incluso 16, pero hasta ahí.

— jejeje… si, aunque hay algunos que las prefieren mas jovencitas, ¿no?

— ah por su puesto, pero eso ya es algo exagerado como digo. ¿No crees?

— pues si.

— tengo atrás unas cosas que quiero que uses después, ¿ok? — dijo Fernando.

— ok, lo que quieras. ¿Tienes algún fetiche?

— si, los pies, me encantan los pies.

— ya veo, a muchos les gustan, me di cuenta de que eras uno cuando te vi.

— ¿ah si?

— si, en todo momento mirabas para abajo, es algo que todos los fetichistas hacen ¿que no?

— pues si, tienes razón, Sandra. Y déjame decirte que tienes unos pies realmente muy sensuales.

—gracias. Tienes suerte de que sea yo, conozco algunas que odian a los fetichistas de pies.

— ¿ah si?

— si, pero yo no tengo problemas, mientras no me lastimes, puedo hacer lo que quieras.

— eso me gusta, tienes la actitud, jejeje…aun no me dijiste que edad tienes.

— tengo la edad que tu quieras imaginarte que tango.

— muy bien, entonces eres Sandrita, mi pequeña amiga de 16 años, con los pies mas sexys del mundo ¿ok?

— como tu digas, Fernando.

Fernando siguió conduciendo por un rato más y llegaron a un hotel muy grande y lujoso de la ciudad, el hotel plaza.

Fernando y Sandra bajan del auto, Fernando saca de la parte trasera de su auto una maleta y se dirigen al hotel.

— Habitación 112 — dice Fernando al recepcionista.

—valla ¿en que piso esta esa habitación? — pregunta Sandra.

— esta en el 10mo piso, pero iremos en ascensor lógicamente.

— su llave señor. — dice el recepcionista.

— gracias. Vamos, preciosas.

Subieron al cuarto 112.

Ya dentro.

— es un precioso cuarto. — dice Sandra.

— si, es un hotel muy bonito, todos los cuartos son así de grandes y elegantes.

Fernando colocó la maleta en la cama y la abrió, Sandra miraba atentamente en contenido.

— esto quiero que te pongas, lindura, solo esto. — dijo Fernando. Sosteniendo un traje de enfermera, y un gorrito de la misma.

— ¿nada mas eso? — pregunto ella acercándose y tomando el traje.

— así es, sin ropa interior, sin zapatos, solo este pequeño y apretado traje de enfermera. Vamos ve a ponértelo yo me iré preparando también.

El comenzó a desvestirse, ella se fue al baño.

Después de unos minutos ella sale del baño, Fernando estaba ahí en la cama, desnudo boca arriba, había 2 copas y una botella de vino en un mueble al frente de la cama.

— te ves realmente preciosa, Sandrita.

— gracias. — contestó ella.

— ¿quieres un poco de vino para entrar en calor? — preguntó el.

— si, si quiero, ¿y tu?

— también. Ve y sirve un poco, brindemos.

— Ok — ella se dirigió a servir el vino.

— he, camina despacio, quiero verte caminar.

— jejeje… ok.

Ella caminó lentamente hasta el mini bar, sirvió las 2 copas de vino y regresó a donde estaba Fernando. Le dio una copa.

— brindemos por una noche de sexo y fantasías sin restricciones.

— me parece bien.

Brindaron.

— ahora si, nena. — Dijo Fernando dejando la copa a un lado — comencemos a jugar.

Al día siguiente, 8:38am

Cuarto 12 del hotel de paso en la carretera 53, santa Laura.

Fernando, desnudo sobre la cama, con el vientre vendado.

Despierta.

—que…. ¿Que paso?... yo…. ¡¡Ouch!!— siente un dolor en el lado derecho del cuerpo. — ¡¿Qué carajos?! ¡¿Que es esto?! — nota las vendas manchadas de sangre que lo envuelven — ¡oh dios! ¡Oh dios! — Comienza a sacarse las vendas — ¡oh dios mío, no! ¡No! ¡¡Nooo!! — grita al ver las suturas quirúrgicas en su lado derecho, estaba cosido. — ¡¡¿donde estoy?!! ¡¡¡Mierdaaaa!!! ¡¡¿Qué me han hecho?!! — gritaba Fernando. — ¡¡¡¡¡¡ayudenmeeee!!!!!!

Hospital general de la ciudad.

Ese mismo día, Habitación 12.

Unos policías hablan con Fernando en su habitación del hospital.

— así que era delgada, de unos 18 años, cabello castaño y dijo llamarse Sandra.

— si, eso es todo esa es su descripción.

— dice que la contactó en la esquina de la avenida Ugarte, a las 10 de la noche, ¿cierto?

— si, así fue. Espero la atrapen pronto. La muy maldita debe pagar por lo que me hizo.

— pues no es usted el único que ha sufrido del robo de un órgano, señor Fernando.

— ¿que? —pregunta Fernando.

— ¿que no ve usted las noticias?

— no veo televisión nacional.

— desde hace unos meses hay una red de robo de órganos, prostitutas y gigolós engañan personas incautas que buscan de sus servicios, los levan a tal lugar y los dopan, una ves dormidos les roban sus órganos, usted tubo suerte.

— ¿¡que!?— Exclamó — ¡me han robado un riñón! ¡¿Y usted dice que tengo suerte?!

— las ultimas 3 personas que denunciaron, denunciaron el robo de sus ojos, otro de un pulmón y un riñón, a usted solo le quitaron un riñón, se podría decir que fueron amables con usted.

— ¿sabe que? ¡Lárguese de mi habitación! ¡Lárguese!

— muy bien, nos retiramos, lo mantendremos informado de los avances.

— ¡¡¡como si fueran a hacer algo, malditos mediocres!!! ¡¡¡Encuentren mi riñón!!!

En eso ingresa el hermano menor de Fernando.

— hey, hey, no debes hacer esfuerzos, hermano, no grites.

— esos estúpidos policías me mierda, me sacan de quicio, Andrés.

—ya, no estés renegando, déjalos hacer su trabajo, tarde o temprano darán con los que te hicieron esto. — coge una silla y se sienta a lado de la cama.

— dicen que tuve suerte, ¡pobres idiotas! ¡¡Ouch!!

— lo ves, no grites, se te pueden abrir los puntos. Descansa, hermano.

— no puedo, andres, estoy tan enojado, me siento impotente… no sabes la rabia que siento, ¡¡esa maldita perra!!

— ¿y aun no recuerdas nada? — pregunta andres.

— no, todo es borroso, lo único que si se es que me echó algo en el vino que me sirvió.

— ¿eso dice en el análisis?

— si, ahí están los resultados, tu que estas estudiando medicina, haber dime que carajos me dio la perra esa.

— A ver déjame ver — se acerca y toma los resultados del análisis. — si, aquí esta claro…

— no uses palabras técnicas se lo mas claro posible, ¿si?

— bueno, te drogó, te dio una droga que te atontó, no como para tumbarte pero lo suficiente para que hagas lo que ella quiera.

— se mas claro, Andrés.

— bueno, esa droga te emborracho en minutos, ¿entiendes? Prácticamente actúa como si te hubieras pegado la borrachera de tu vida, por eso no recuerdas absolutamente nada.

— ¡carajo!

— si, es probable que hayas salido caminando de ese hotel…

— como si estuviera recontra ebrio.

— así es, después te pudo llevar a donde quiera. — se sentó nuevamente, dejó los resultados sobre la meza de noche.

— para colmo se llevaron también mi auto.

— bueno, debes agradecer que al menos estas con vida. Se nota que los que te hicieron esto sabían lo que hacían, no cualquiera extirpa un riñón, hermano.

— si, si, si…ni creas que iré a agradecerle a dios.

— jajaja… no lo decía por eso, pero bueno. ¿Ya le dijiste a rosario de esto?

— claro que no, ¿como crees? Lo voy a mantener en secreto, al único que llame fue a ti.

— pero se dará cuenta en algún momento, ¿no crees?

—si soy cuidadoso creo que no, ya vere que le invento, a la policía le di el numero de tu casa he, asi que ten cuidado.

— ¿el de mi casa?

— ni, no quería que llamen a la mia. En lo del auto pues ya vere que le digo, quizas que lo vendí, no sé.

— bueno, espero esto te enseñe algo, Fernando.

— ya cállate, ¿que coño puedo aprender de esto?

— no lo se, ¿a valorar a la familia que tienes? ¿ a no estar detrás de mujerzuelas todos los fines de mes?

— lo único que he aprendido es que ya no le recibiré nada a una desconocida; Aunque esta este muy sensual.

3 meses más tarde.

Casa de Fernando.

Fernando discute con alguien por teléfono.

— ¡¿como que nada?! ¡Han pasado 3 meses! ¡¡ 3 meses!! ¡¡Debería ser tiempo suficiente par que deán con esos malditos que me robaron mi riñón!! — grita Fernando. — ¡esto es realmente vergonzoso, ustedes como autoridades deberían detenerlos! ¡¡Son unos incompetentes, eso es lo que son!!

Fernando colgó muy enojado y aventó su celular al sofá de la sala.

— ¡malditos policías estúpidos! — se sentó.

— con quien discutes papi. — pregunta un niño de unos 10 años que ingresa al la sala.

— no, con nadie, mi amor, ven aquí. — llama al pequeño y lo sienta en sus piernas. — ¿Dónde esta tu hermanita?

— esta arriba con mamá. — contesta el niño.

— bien, quiero que subas y le digas a mamá que papá ya regresa, ¿ok? Dile que fui a ve a tu tío Andrés.

— si, papi. — el niño se va corriendo.

En el apartamento de Andrés.

— así que la policía no esta haciendo nada. — dice Andrés a Fernando el cual estaba sentado en el sofá, Andrés traía unas cervezas.

— exactamente, hermano, dicen que están siguiendo pistas, que están cerca pero que aun no tienen nada en concreto. Es desesperante. — coge una de las cervezas. — no sabes como esto me ha malogrado a vida, ya no puedo beber lo mismo de antes, tuve que cambiar mi jodida dieta, mierda — bebió un trago— ahhhh… deliciosa…. Es una suerte que haya podido engañar a rosario, me creyó lo del auto, asi que tuve que comprarme otro.

— si, ese esta mas bonito.

— si, pero me costo un dineral.

—bueno. — Bebió —. ¿Qué es lo que querías hablar conmigo? — se sentó frente a el, en el otro sofá.

— pues se me ha venido algo a la cabeza, Andrés. Tengo una idea.

— ¿de que se trata? — pregunta Andrés.

— quiero venganza, hermano, me quiero vengar por lo que he hicieron.

— ¿y como? No me digas que quieres robarle un riñón a alguien jajajaja…

— no, no a alguien. Le quiero robar un riñón a la puta de mierda que me robo el mío.

— jajajaja… vamos, la policía no ha dado con ella, como demonios vas a hacer eso, Fernando, no seas absurdo. Se que estas enojado, yo estaría igual, pero pues…

— hay una manera de ayarla, o mejor dicho se quien puede ayarla. Me va a costar, pero estoy seguro que la encontrara.

— ¿de que estas hablado? — bebió.

— ¿recuerdas a jackman, Andrés?

— ¿jackman? ¿Ese jackman? — dejo la cerveza en la meza de centro.

— si, ese mismo loco de mierda. Lo recuerdas, ¿cierto? — dijo Fernando.

— jajaja… claro que lo recuerdo, ¿como no hacerlo? Crees que el….

— claro, ese maldito no sabe hacer otra cosa. Voy a buscarlo, debo tener su numero por algún lado o ya veré, pero estoy segur que el podrá encontrar a esa perra.

— ya veo, bueno suerte entonces —. Andrés se levantó — aunque me parece una locura.

— hey, espera, nada de suerte, tu me vas a ayudar, hermano.

— ¡¿que?! — exclama Andrés.

— si, tu eres parte fundamental en mi plan, drother.

— yo por… no…

— si.

— oh no, no…no,no — dijo andres caminando un poco an el mismo lugar. — ya se que estas pensando, hermano, y la respuesta es ¡no!

— vamos, si yo intento sacarle el riñon a alguien se me muere, tu eres medico.

— aun no, técnicamente lo seré en un año y dos meses.

— da igual ya estas capacitado para extirpar un órgano, tu lo dijiste la otra ves en la cena. Cosa que fue de mal gusto por cierto.

— por favor, Fernando. Esto es diferente, tu me quieres hacer robar un órgano, ¿eso nos haría mejores que esos que te…?

— hay ya cállate, no vengas con tus cosas morales, ¿si? Por favor, hazlo por mí, vamos, no te estoy pidiendo matar, solo que abras a alguien y que le quites un riñón.

— no lo voy a hacer, no insistas.

— no quería llegar a esto, pero tu me obligas… ¿Quién te ha pagado y esta pagando los estudios?

— hay vamos, Fernando, no seas así.

— ¿quien?

— Fernando, no seas…

— ¿quien? — se levanta del sofá.

— mira como te pones, yo…

— ¿quien? — repetía.

— ¡¡coño!! ¡¡¡Tu!!! ¡¿Esta bien?! ¡¡Maldita sea, Fernando!!

— no te enojes, Andrés. No quise sacarte en cara nada, hermano. Es solo que de verdad necesito tu ayuda.

— pero es que lo que me pides es muy complicado y peligr…

— ¿Quién? — interrumpe

— ¡¡coño!! ¡¡Déjame terminar!! — grita.

— jajaja… es una broma, continua, continua…

— te digo que es peligroso, Fernando. Si algo sale mal, ya te imaginaras…

— nada va a salir mal, antes puedes practicar con gatos si quieres, yo te los traigo.

— ¡¡¿estas loco?!! ¡A mi me gustan los gatos!

— y a mi los perros, así que usemos, conejos, no se.

— ¿estas hablando en serio, Fernando? —se sentó nuevamente. Cogió otra cerveza.

— si, es en serio, esta tarde iré a buscar a jackman, voy a contratarlo para que haga las averiguaciones. Mira, no le encargaría hacer esto a nadie que no seas tu, confio en ti, se que tu lo harás bien, además recuerda que esa perra comenzó, ella me robo un riñon, ahora yo se lo robare a ella, y si quieres lo donamos…

— no funciona así.

— que rayos hacemos sopa, no importa; pero te necesito, hermano.

— maldita sea, Fernando.

— di que si, solo eso te pido, es mas, si me ayudas en esto te prometo que cuando te gradúes de cirujano te regalo un nuevo auto; el que tu quieras, ¿que dices?

— si que estas muy interesando en vengarte, hermano.

— quiero venganza, no es junto lo que me pasó.

— quizás fue el karma.

— ¿que?

— ok, ok, voy a ayudarte, hermano.

— ¡bien! — lo abraza — jajaja… ahora solo falta encontrar a esa perra de mierda. Eres genial, hermano, bueno, atengo que ir a ver unas cosas, en la tarde pondré manos a la obra, ¿quieres venir conmigo? — pregunta.

— no, tengo clases esta tarde, Fernando.

—muy bien, nos veremos brother.

Fernando sale del apartamento.

— lo peor es que Fernando es un obstinado de mierda, si se ha propuesto hallar a esa prostituta el desgraciado la va a encontrar. —dijo Andrés sentado en su sofá, respira profundamente y se recuesta. — ¡¡mierda!! — grita.

Esa tarde después de terminar unos papeleos en su trabajo Fernando se propuso a buscar a jackman, un antiguo amigo que conoció hace mucho, un amigo del antiguo barrio en que vivía, cuando aun no era el gran empresario que era. Jackman y el habían sido muy amigos, juntos soñaban con ser grandes detectives, claro esto cuando eran jovencitos, despues poco a poco fueron creciendo y solo jackman cumplió el sueño de serlo. Jackman era un detective, un investigador secreto, la ultima ves que supo Fernando de el fue ya hace mas de 8 años, pero Fernando tenia la seguridad de que jackman seguía trabajando en lo que le gustaba hacer, investigar y llegar al fondo.

Después de mucha investigación Fernando logró dar con una dirección, debía ir a un edición en la ciudad, al parecer ahí es donde jackman tiene una pequeña oficina.

Edificio santana en la zona sur de la ciudad, una de las zonas más peligrosas, parece que a jackman le gusta la acción.

Fernando entro al edificio, subió al tercer piso, le dijeron que ahí lo encontraría.

Detective Michael jackman, eso decía en la puerta de la oficina numero 1 2 del edifico en el tercer piso.

Fernando tocó la puerta.

— Adelante — contestaron desde adentro.

— pero solo mírate, estas igualito, maldito estúpido — dijo Fernando entrando a la oficina de jackman.

— no puede ser, no… imposible, jajajaja…. — se levanto de su asiento en donde estaba al parecer escribiendo algo y se dirigió a darle un abrazo a su viejo amigo. — ven aquí, perro — se abrazan.

— han pasado años, desgraciado, y ni una sola llamada. — dice Fernando.

— vamos, no sabia ni a que numero llamar se me perdió tu numero, te lo juro —contesta jackman.

— eres un maldito investigador, ¿por que no me buscaste? Jajajaja…

— me da gusto volver a verte, Fernando, d verdad han pasado años, estás tan cambiado, se ve que te ha ido bien. Pero siéntate, vamos a conversar un rato.

— si, gracias. — cogió la silla que estaba al lado del escritorio, jackman regreso a su asiento, detrás del escritorio. — bueno, si me ha ido muy bien, ahora soy vicepresidente de EDIPEXA S.A, me va muy bien, aunque le falta emosion. ¿Y tu? ¿Te divierte en tu trabajo tanto como yo?

— jejeje… pues para serte sincero ha habido casos muy emocionantes, aunque últimamente solo me contratan para perseguir esposos infieles, mujeres infieles y lo que esta de moda, adolescentes que se escapan con sus novios idiotas, ¿que tiene de emocionante eso? Santo dios, extraño las épocas en las que me contrataban para resolver un asesinato, o un secuestro, ¿que pasa con esta ciudad?

— jejeje… si, por lo que veo los días divertidos están pasando.

— si, aunque esos maridos y esposas celosas e inseguros pagan muy bien pues la verdad yo necesito acción.

— pues bien tengo algo para ti, jackman.

— ¿ah si? No me digas… quieres que persiga a tu esposa o a tu hija, ¿cierto?

— para empezar mi esposa es muy fiel, o al menos eso creo, y mi pequeña solo tiene 7 años, aun no necesito que la persigan, dejemos eso para unos años as tarde. Lo que yo te voy a proponer es algo mas grande, jackman.

— ¿ah si? Pues te escucho.

— bien, hace ya unos meses fui victima de un robo. Y quiero que encuentres a la maldita que me robó.

— ¿cuanto te robó?

— no cuento, si no "que” me robo.

— ¿que te robo?

Fernando se levanta la camisa dejando ver a jackman la cicatriz de la cirugía de extirpación de riño.

— me robaron un riñón, amigo.

— mierda.

— si. Una puta a la que contrate para joder un rato me termino jodiendo a mí.

— jajajaja…. Disculpa, es que el juego de palabras… ya sabes.

— si, como sea, esa maldita me quito mi riñón, y quiero que la encuentres, quiero vengarme de esa maldita puta.

— ok, quieres que encuentre a alguien, pues solo necesito algunas características, la dirección donde la hallaste por primera ves, los lugares a los que fuiste con ella o ella te llevo, y quiero que me cuentes todo con lujo de detalles, todo, absolutamente todo.

— ok, en estos meses he podido recordar algunas cosas nuevas.

Avenida 53, zona con alto nivel de prostitución.

El detective privado Michael jackman se pasea en su auto, circulando en la zona.

— Fernando me dijo que en este lugar contacto con la prostituta, me dijo que su nombre era Sandra, aunque era muy probable que ese no fuera su nombre — pensaba el detective — hay probabilidades muy altas de que una de estas chicas fáciles sepan algo de ellas. —detuvo su auto frente a un grupito en la esquina en la cual le dijo Fernando que se detuvo.

Una de las prostitutas se acerca a el de manera sensual, era lógico que pensaba en el como un posible cliente.

— hola mi amor, ¿quieres diversión? — pregunta la prostituta.

— pues eso depende, preciosa.

— ¿de que depende, mi amor?

— tengo algunas preguntitas para ti.

— ¿eres policía? — ella se aparta un poco de la ventana del auto.

— no, no, lo era, pero ya no mas, no te asuste. Ven, acércate. — dice el.

— demuéstrame que no eres policía, enséñame el miembro.

— ¿que? —bueno, no se que tiene que ver, pero… — el se baja el cierre y le muestra el pene a la prostituta —… ¿que te parece? ¿Lindo verdad? — Lo guardó nuevamente — ahora acércate.

— muy bien, no eres policía, ¿que quieres? — se acerca.

— bien, estoy buscando a una chica, como de unos 18 años, cabelo castaño, al parecer se hace llamar Sandra.

— no, jamás he escuchado de ella.

— ¿estas segura, preciosa? — jackman saca del bolsillo un fajo de billetes — quizás esto te ayude a recordar.

— valla, cuanto dinero, pero aun asi, no conozco a nadie con ese nombre por aquí y créeme conozco a todas estas putas.

— es probable que ella ya no esté trabajando aquí, pero que lo haya hecho entre los meses de abril y mayo de este año.

— mmm… ahora que lo dices hubieron 2 chicas que se fueron, llegaron solo por unos días y se largaron, las recuerdo por que las muy perras os estaban quitando trabajo. Tuvimos que aceptarla por que a nuestro "jefe” le dieron una buena suma aparte de una buena mamada.

— ¿ellas le dieron un buena suma por entrar? —pregunta jackman.

— no ellas le dieron una buena mamada, su jefe fue el que le dio al nuestro una buena suma.

— entiendo, ¿cuanto tiempo se quedaron?

— unas semana mas o menos, de ahí se largaron.

— ¿tienes las fechas o recuerdas que semanas?

— ¿como rayos voy a recordar eso? Solo se que fue abril.

Abril, la fecha del mes en que Fernando le había dicho que le pasó lo que le pasó. Jackman sabia que la prostituta que le había robado a su amigo no permanecería en el mismo lugar, lo más probable es que valla de lugar en lugar, solo quería confirmarlo es esa esquina.

— no recuerdas si una de 2 tenia las características de la que te mencioné, cabello castaño, de unos 18 años, cara de inocente.

— pues para serte sincero las 2 parecían unas niñas sin experiencia y asustadas, eso atrae a los hombres, las 2 perras esas caen en tu descripción, amigo.

—Ya veo, bueno, te has ganado esto, preciosa — Jackman de la unos billetes a la prostituta. — una cosa más. ¿Recuerdas el nombre del jefe de esas chicas?

— no, solo se que hizo un trato con el nuestro, nada mas.

— bien. ¿Quién es tu jefe? ¿Me lo podrías decir? — sacó unos billetes mas.

— no, mi amor, no te lo puedo decir. — se apartó de la luna del auto.

— vamos, te prometo que no te mencionare, solo quiero hacerle unas preguntas como a ti, anda, ayúdame, ¿como doy con el?

— ok, pero esto si te va a costar, he.

— ¿Cuanto?

— que sean 300

— ¡mierda!..— lo piensa —…. Bueno, está bien. — le da los 300.

— se llama Rudy, a esta hora esta en un club nocturno aquí cerca llamado "pecados”

— vale, sube.

— ¿que? No iré allá.

— lo se, te llevare a unas cuadras, solo par que no sospechen tus amiguitas, después puedes irte a cenar o lo que quieras.

— bueno.

El detective dejó a la prostituta unas cuantas cuadras arriba.

Luego de unos días de averiguaciones acerca de Rudy el detective fue a buscarlo al mencionado club nocturno.

El detective ingresa al club.

No fue difícil dar con el. Rudy era un hombre de unos 30 años, vestido no muy elegantemente, era negro, tenia muchas joyas se notaba a simple vista que era un proxeneta, y que le iba muy bien. No tenia familia, al parecer se crio en las calles, su tio que lo cuidaba murió cuando este tenia 16, no termino la escuela y era pandillero, siempre cargaba una 9 milímetros y estaba rodeado e bellas mujeres, tenia predilección por las blancas.

El detective Jackman camina hasta donde el estaba sentado, tenia unas muy lindas chicas cerca a el.

— ¿Rudy? — pregunta.

— si, ese soy yo, ¿que ocurre?

— necesito hablar contigo.

— pues hala, que esperas.

— preferiría que sea en privado, ¿sabes?

— y yo preferiría que sea aquí.

— Muy bien — se sentó frente a el. — se de fuentes confiables que hace unos meses como en abril permitiste que unas chicas trabajaran en tu esquina en la avenida 53.

— ¿como coño sabes eso? — pregunta.

— eso no importa. Lo que importa es que necesito que me digas con quien hiciste el trato, tubo que ser con el proxeneta de esas chicas por obvias razones, necesito el nombre y una forma de contactarlo.

— ¿quien carajos eres tu?

— mi nombre es lo de menos, soy un detective privado y estoy en busca de ese proxeneta. ¿Me vas a decir lo que quiero, Rudy?

— vete al demonio, viejo, no se que estas hablando.

— ese sujeto que hizo tratos contigo posiblemente este ligado a una mafia de robo de órganos, Rudy. Y trabajo en tus zona, tu le diste el permiso, si no me ayudas a encontrarlo y doy con el sin tu ayuda estarás en problemas.

— vete al demonio, viejo.

— además se algunas cosillas de ti, Rudy.

— ¿ah si?

— si, como tu pequeño negocio en las escuelas de la zona amigo. — casa un sobre de su bolsillo, se lo da a Rudy. — pagarle a los niños de secundaria para que vendan tu mierda entre sus amigos no es muy legal, Rudy.

— ¿de donde coño sacaste esto? — pregunta rudy

— soy detective, acabo de decírtelo, ¿que no me oíste?

— son falsas.

— vamos, sabes que no son falsas, Rudy. Hagamos esto, tu me ayudas y te daré la oportunidad de salvar tu tracero negro.

— oye eso es muy racista.

— y tu no eres el papa, Rudy. Ahora me ayudaras, ¿cierto? —se toma el trago que Rudy tenia cerca.

— ok, antes que nada quiero decir que no sabia nada de eso de los órganos, ¿bien? Ahora entiendo a esos putos policías, estuvieron jodiendo a mis chicas hace unos meses.

— dime lo que sepas acerca de ese sujeto al que le alquilaste tu esquina.

— bueno, viejo; ese sujeto solo me alquiló la esquina por unas semanas, quería la esquina ya que sus chicas eran primerizas en esto, aunque hacían un grandioso sexo oral.

— continua.

—bueno, solo quería la esquina para que sus nenas practicaran, me pagó muy bien, no pude negarme. Esas chicas hacían un sexo oral tan…

— ¿como se llamaba el proxeneta? ¿Puedes contactarlo?

— pues su nombre era rex, lo recuerdo por que no muchos se llaman así, es extraño, ¿no?

— ¿como lo encuentro? ¿Sabes como?

—no, la verdad solo me pagó dejó a las chicas ellas se largaban solas, no me dio su numero ni nada.

— ¿no te pareció raro eso, Rudy?

— viejo, me pago 80.000 por que esas perras se quedaran 2 semanas, y me dieron sexo oral gratis, carajo, tampoco soy tan ambicioso.

— si, ¿como no?

— en cuanto a sus características, pues era muy alto, rubio, pintado lógicamente, tenia también lentes de contacto, un tatuaje en el cuelo, no me preguntes de que, ya que no recuerdo, era como una especie de aspa, no estoy seguro.

— ¿eso es todo?

— si, no puedo decirte nada mas, pasaron las 2 semanas y esas perritas se largaron sin decir nada, no volví a ver a ninguno jamás.

Con esas características no iba a ser fácil encontrarlo, muchos proxenetas se pintan el cabello y cambian su color de ojos, pero al menos tenia algo, no es mucho, pero mejor que nada.

— Bueno, "gracias” por cooperar — el detective se levanta de su asiento, deja la copa.— tienes una semana para sacara esa droga de las calles, si no lo haces tu lo hara la policía, Rudy.

— ¡¿que?! ¡Pero te ayude, viejo! — se levanta.

— si, por eso te doy una semana, la policía podría estar sobre ti ahora mismo. Quedate con las fotos, enmárcalas, no se, solo ya sabes, una semana, Rudy.

— ¡maldita sea! — patea la meza.

Al día siguiente el detective Jackman se dirige al hotel plaza, hotel donde Fernando había llevado a la prostituta.

— detective Jackman, investigo un caso de robo de órganos, necesito que me diga todo lo que vio la noche en la que el señor Fernando santos se registro aquí en 30 de abril del presente año. ¿Usted es el que lo atendió verdad? Coincide con la descripción que me dio. — le pregunta al recepcionista del hotel.

— ya le dije a la policía todo lo que…

— me interesa muy poco, mi trabajo esta desligado a la policía, trabajo por mi cuenta y para el señor Fernando santos, ¿entiendes? Así que habla.

— bueno, el señor Fernando suele venir todos los fines de mes, se registra en la habitación 112 y pues trae a lindas chicas, siempre diferentes, a veces mas de una…

— no me importa eso, y a ti tampoco, lo que quiero que me digas es lo que viste cuando el salió, el dice recordar que te vio a la hora de salir, que te despediste de el.

— pues si, lo vi salir como a la hora de entrar mas o menos, estaba muy ebrio, o eso pensé…

— ¿a que te refieres? — pregunta Jackman.

— pues estaba tambaleándose mucho como borracho, la chica lo sostenía para que no se caiga, yo me despedí de el como siempre, nada mas, la chica me dio la llave y pues nada mas, salieron y se fueron en el auto del señor Fernando.

— ¿ella manejó?

— no estoy seguro, desde aquí no se ve muy bien.

—has memoria, trata de pensar, debiste ver algo, por tu cara deduzco que te quedaste viéndole el culo a esa chica.

— oiga…

—vamos, debiste haberla visto hasta que no pudiste mas… ¿si o no?

—… pues… ella era muy atractiva, tenia un bonito cuerpo, yo…

— dime, ¿la viste a ella manejar?

— …

— vamos piensa.

— no, ella no pudo manejar ya que, ella se subió detrás del auto, al asiento trasero, si…ya recuerdo, ella se subió atrás.

— es imposible que Fernando condujera e ese estado.

— alguien estaba esperándolos afuera. No me queda duda. — Pensó el detective Jackman. — gracias por tu ayuda, pervertido. — se despide y sale del edificio.

Ya fuera, sube a su auto.

—alguien la esperaba afuera, ella debió llamar desde el piso 112, espero a que esa persona llegara, bajó con Fernando y se lo llevaron al cuarto 12 del hotel santa Laura en la carretera 53. — Enciende su auto — siguiente parada, hotel santa Laura, carretera 53.

En unas horas el detective Jackman llega a la carretera 53, hasta el hotel santa Laura, siendo ya aproximadamente las 12 del día.

El detective se estación afuera del hotel e ingresa.

— buenas tardes, soy el detective Jackman, vengo por el caso del hombre que apareció aquí en su hotel, desnudo y sin un riñón. Creo que debe saber a lo que me refiero. —pregunta Jackman.

— claro, ¿como olvidar algo así?, el hombre del cuarto 12. — contesta el recepcionista.

— si, ese mismo. Estoy investigando, trabajo para el señor Fernando santo, la victima.

— ya le dije a la policía lo que paso esa ves, yo…

— lo se, se que hablaste con la policía, pero yo no soy policía. Soy detective privado y mi investigación es aparte, ¿comprendes? Ahora, necesito que me digas todo lo que viste esa noche, ¿entiendes? Con quien entro el señor santos, como estaban vestidos, a nombre de quien e registraron, señas particulares.

— bueno, como le dije a la policía, el señor santos llego acompañado de una señorita muy atractiva, quizás de unos 19 o 19 años, y con un sujeto de unos 30 años, tenia una chaqueta de cuero, pantalones jeans de color azul…

— tenia el cabello pintado, ósea ¿era rubio y de ojos azules?

— si, también tenia un tatuaje.

— ¿de que era el tatuaje? — pregunta Jackman.

— era un símbolo, no estoy seguro, parecía una equis o algo así.

— ok, ¿se registraron a nombre de quien?

— pues a nombre de Fernando santos, el señor santos firmó e ingresó.

— ¿Fernando firmó? ¿Como?

— bueno, estaba muy ebrio, ¿si? Pero logro firmar, el firmó.

— el no me dijo nada de eso.

— se veía muy mal, dijeron que había estado tomando mucho, que se le habían pasado las copas, que querían descansar.

— ¿no te pareció raro que los 3 ingresaran?

— claro que sospeche algo, ósea la chica esa parecía una prostituta y el hombre alto pues parecía un motociclista muy rudo, yo simplemente supuse que quizás querían divertirse, ya sabe, a estos hoteles de paso llega cada loco con cada gusto, es común casi que ingresen 3 personas a laves a un solo cuarto, yo no juzgo, ni nada de eso, solo cobro por la habitación.

— entiendo, entraron con algo, lógicamente, una maleta quizás.

— si, el grandote traía un maletín, supongo que ahí traían las herramientas para… ya sabe.

— ¿como a que hora salieron? ¿Lo recuerdas?

— si, mas o menos a las 3 de la mañana, la chica y el sujeto alto salieron, dijeron que su amigo dormía, que el se iría el mas tarde, que había bebido mucho, yo no le di importancia, jamás me imaginaria que… le habían robado un riñón. Cogieron el auto y se fueron.

— ¿hacia donde?

— no me di cuenta, lo lamento.

— ¿cree que pueda entrar al cuarto 12?

— no, no lo creo esta ocupada en este momento.

— bueno, no importa, no creo que haya mucho que ver ahí, cualquier pista ya debe haberse desvanecido. — bueno, gracias por ayudarme, hasta la vista.

Se despide y sale del hotel.

El detective sube a su auto y se dirige a la ciudad nuevamente.

—Ya tengo la descripción de rex confirmada, ahora solo debo mover algunos contactos para encontrarlo, si doy con el, seguramente encontrare a la chica — dice mientras conduce su auto a través de la carretera 53.

continuara...




Meses después.

Oficina del detective Jackman.

— fue difícil, me ha tomado mas de lo que pensé, pero logre encontrar a la chica, Fernando—. Dice el detective.

— jejeje… sabia que podía confiar en ti. Dime todo lo que averiguaste.

— bien, su nombre si es Sandra, tiene 18 años, hasta hace unos 2 meses trabajaba para rex…

— ¿rex? — pregunta Fernando.

— si, era su proxeneta, o mas bien el que dirige la red de trafico y robo de órganos. Como te digo ya no trabaja para el, pero ella con otras 2 chicas se encargaban de atrapar a sujetos que van con la intención se contratar sus servicios sexuales, dadas sus apariencias juveniles, su belleza, sus caritas de niñas rápidamente consiguen clientes, ellas se encargaban de dormirlos usando una droga especial que los emborracha o algo asi, la cosa es que no se acuerdan de nada a corto plazo, como tu.

— ya veo, ¿que mas?

— bueno, rex y sus otras chicas siguen trabajando en la ciudad, este es red, miralo. — le da unas fotos — y estas son sus chicas — le da otras fotos.

— aquí no se ve a esa perra.

— no, ella ya no trabaja con el, no se por que se habrá salido, no pude averiguar eso, pero si donde esta trabajando ahora.

— eso es lo que me importa, al diablo con rex. ¿Dónde esta la perra?

— bueno, ella ahora trabaja en la avenida Ignacio aguerre, cuadra 12. — Le da unas fotos de la chica — ¿es esta cierto?

Fernando toma las fotos

— si, es esta, se ha teñido el cabello la desgraciada, pero es ella. Reconocería esa cara de niña en donde sea.

— al parecer ahora solo se prostituye, también me entere que tiene una…

— suficiente, es todo, ¿estas seguro que aquí la encuentro, verdad, jackman? — se levanta se la silla.

— si, ahí trabaja, esta todas las noches.

— Muchas gracias, Jackman— le da la mano — eres un gran detective.

— ok, per aun tengo mas información de ella, ¿no te interesa?

— no, para nada, ya se lo suficiente.

— esta información básicamente es tuya, tengo suficiente como para que vallan y capturen a rex, ¿la quieres? ¿Quieres denunciarlo? — pregunta Jackman.

— no, me interesa muy poco, haz lo que quieras con esos datos quémalos, regálalos, no se.

— bueno, entonces se los venderé a la policía, esos ineptos no están ni cerca a rex y su red de robo de organos. — se levanta y se despide de Fernando. — nos veremos amigo.

— hasta la vista, Jackman.

Fernando sale del edificio.

Más tarde ese día, en el departamento de Andrés.

— ¡¿ya?! ¿Tan pronto? ¡¡Maldito Jackman!! — dice Andrés bebiendo una cerveza.

— si, te dije que Jackman encontraría a esa maldita, se tardo 3 meses pero dio con ella y con la red de robo de órganos, no se como, pero ese maldito lo logró. En cambio los putos de mierda de la policía no han encontrado nada, es mas, creo que ni están buscando.

— ¿estas seguro de que quieres que hagamos esto, Fernando? Te soy sincero, me da miedo.

—vamos, ¿es enserio? — pregunta.

— si, jamás he hecho nada si, esto es peligroso, nunca he robado ni un lápiz en la escuela, ¿y ahora quieres que robe un órgano? Por dios, Fernando.

— hermano, esa perra me robo primero, ¿entiendes?

— ya pasaron como 7 meses, supéralo, ¿no? Pensé que ya se te había pasado la ira.

— ¡jamás! No voy a superar nada hasta que me logre vengar de esa malnacida. Y tú vas a ayudarme.

— no puedo asegurarte eso, hermano.

— vamos, ya habías aceptado, no te acobardaras ahora.

— es que esto es una locura.

— mira, solo iras, la contratas, la llevas a un hotel, la duermes con esa droga que uso con migo, que dicho sea de paso ¿ya conseguiste? — pregunta.

— si, ya la tengo.

—ok, la dopas, después de un rato la sacas y la llevas al hotel santa Laura donde yo te estaré esperando en una habitación, con los instrumentos necesarios.

— ¿no temes que te reconozcan?

— iremos disfrazados, ¿por que carajos crees que me he dejado esta barba de mierda todos estos meses? También tu iras disforzado, bastara con una gorra y unos lentes.

— aun así, es peligroso. Yo…

— tu, nada. Me vas a ayudar y punto. Mañana mismo lo haremos, ¿entiendes?

— ¿mañana? — pregunta Andrés, bebe un trago.

— si, tienes todo el día de mañana para conseguir los instrumentos quirúrgicos, o lo que necesites, ¿entiendes? Y no estés nervioso, no vamos a matar a nadie.

Se va del apartamento.

Al día siguiente, 7:00 pm, Fernando esta estacionado justo al frente de la avenida Ignacio aguerre, cuadra 12.

— no has cambiado nada, maldita puta, tienes la misma cara de idiota de siempre. — dice en voz baja, observando a Sandra al otro lado de la calle. Saca su celular, marca. —… ¡Andrés!

¡ya, ya! ¡Vente ahora mismo, brother!.... ¡si, la perra acaba de llegar, date prisa!

— ok, ok, maldita sea…ya voy — contesta Andrés, el cual estaba estacionado a la vuelta.

— y no estés nervioso, actúa normalmente.

Andrés comienza a acercarse con el auto, comienza a mirar a las chicas desde que comienza la esquina, el conocía a Sandra por la foto. Las prostitutas comienzan a llamar su atención, el automóvil que traía era muy llamativo, y nadie se percataba además que la placa estaba alterada, habían convertido el 8 en un 0, Andrés avanzaba lentamente, mirando a las chicas, sonriendo algo nervioso hasta que se topó con Sandra.

— ¡hey, preciosa! — le dice. — acércate.

— hola, ¿quieres divertirte, chico lindo?— pregunta.

— me leíste la mente; sube. — Le abre la puerta, ella sube —ponte el cinturón — arranca el automóvil.

Al otro lado de la calle, Fernando.

— bien hecho, Andrés. Ahora me voy a preparar todo. — Fernando se va en dirección al hotel santa Laura en la carretera 53.

Mientras, Andrés conduce al hotel más cercano.

— ¿y no me vas a preguntar cuanto te va a salir el servicio? — pregunta Sandra.

— no, no me importa, te pagare lo que cobres, solo quiero divertirme.

— ah entiendo, se ve que no te andas con rodeos. Es un bonito auto.

—gracias, pronto voy a conseguir uno nuevo, este ya comienza a aburrirme.

— ah, valla, debes tener dinero.

— mas o menos.

— ¿en que trabajas? — pregunta.

— eh… soy diseñador grafico.

— ¿por que lo pensaste?

— no lo pensé…. Es solo que…

— olvídalo, se nota que estas nervioso.

— ¿nervioso yo? Jejeje… nah, te equivocas, linda.

— ¿es la primera ves que contratas a una sexo servidora? — pregunta Sandra.

— claro, que no, que pregunta.

— pues no se, pareces nervioso, y tratas de ocultar tu identidad, mirate, es de noche y traes gorra y gafas.

— también podría ser un secuestrador, ¿no?

— jajaja… no, me hubiera dado cuenta, amigo.

— bueno, esta bien, estoy algo nervioso, pero no es la primera ves que hago esto…

— ¿de verdad?

— claro que si. ya he contratado a sexo servidoras como dices, pero por teléfono, ósea llegan a mi apartamento y… ya sabes.

— hasta eres incapaz de decir sexo, jejeje…. — ríe.

— ¿tienes que hablar tanto? — dice andres.

— no, si quieres me puedo callar, pero me gusta saber acerca de las personas con las cuales voy a tener sexo.

— pensé que las sexo servidoras preferían estar calladas e ir al punto. mientras mas rápido mejor.

— quizás las que tu contratas por teléfono, yo no, bueno, no con todos, ósea, solo con los que me parecen lindos. Me gusta imaginar que no soy una prostituta, que elos me aman no solo por mi cuerpo, ya sabes.

— ¡coño! eso es muy profundo.

— gracias.

— ¿quieres decir que después de todo no te gusta hacer lo que haces?

— no, a algunas si, pero yo no, ¿sabes? Estoy ahorrando,…. ¿Como te llamas? — pregunta.

— He…John, mi nombre es John. — contesta.

— pues bien, "John” estoy ahorrando, quiero largarme de la ciudad, quiero coger mis cosas, a mi hermanita y dejar todo esto atrás.

— ah ya veo, tienes una hermana.

— si, tiene 11 años.

— supongo que ignora lo que haces en las noches.

— lamentablemente lo sabe, pero…por eso mismo quiero dejarlo, se lo prometí. No entre en esto por gusto, básicamente tuve que hacerlo por mi hermana, y por ella saldré tambien.

— entiendo. ¿Y tus padres? — pregunta Andrés, el cual comenzaba a sudar.

— pues ellos fallecieron, primero papá, después mamá, así que me quede sola con Judith, así se llama mi hermanita.

— lindo nombre.

— tuvimos que dejar el apartamento en donde vivíamos, me fui a vivir por un tiempo con una tía, pero su estúpido marido era un depravado, trato de atacarme… tu sabes…

— entiendo.

— así que me Salí de ahí, estaba yo en peligro, también mi hermana, prefería estar en cualquier parte, menos mal había juntado algo trabajando así que pudimos sobrevivir un tiempo solas en las calles, tenia en ese tiempo 17, mas o menos…. Pero te estoy aburriendo, disculpa.

— no, no te disculpes, se ve que la haz pasado mal.

Espero no se te hayan pasado las ganas de… ya sabes.

— jejeje… no, tranquila, no te preocupes.

— dime mas bien ¿que te gusta? ¿Tienes algún fetiche?

— ¿fetiche? No, nada de eso, me gusta lo normal, no soy tan pervertido.

— jejeje…ok, te prometo que la pasaremos bien, Johnny.

— seguro que si.

Un rato más tarde llegan al hotel.

Se estacionan.

Andrés y Sandra bajan, se dirigen al hotel.

— Buenas noches — saluda el recepcionista.

— una habitación, por favor. — Dice Andrés. — nena, subes a la habitación y te pones cómoda, ¿ok? — le dice a Sandra. — yo iré por unas cervezas. ¿O prefieres vino?

— no importa, con que esté helado.

— ok.

— habitación 12, segundo piso, ¿esta bien esa? — pregunta el recepcionista.

— eso es lo de menos, amigo, no importa el cuarto, si no con quien lo compartimos, jejeje… — recibe la llave— gracias— dice, y se la da a Sandra— ve a la habitación, subo en un minuto.

— Ok— contesta Sandra.

Andrés se dirige a la calle, rápidamente saca su celular y llama a Fernando.

Fernando estaba condiciendo camino al hotel santa Laura.

Contesta su celular.

— ¿Qué ocurre, adres? ¿Ya la dormiste? — pregunta.

— no, aun no, pero ya estamos en el hotel que me dijiste. Ahora voy por unas cervezas.

— perfecto, pero tenias que llamarme cuando lo hayas hecho, no ahora, tonto.

— lo se, es solo que estoy algo nervioso, ¿tu donde estas? — pregunta camino a la tienda de licores mas cercana.

— pues recién estoy entrando a la carretera 30, acabo de pasar la gasolinera "arcángel” aun falta mucho para llegar, pero estoy yendo lo mas rápido posible, a mas tardar a las 10 estaré ahí.

— entiendo.

— apenas la drogues sácala de ahí y te vienes para acá, cuando llegues yo ya estaré registrado y habré preparado todo, ¿entendido? — dice Fernando.

— ok, muy bien, eso mismo voy a hacer.

— y una cosa mas.

— ¿Que?— pregunta Andrés.

— si quieres puedes divertirte un rato con esa perra jajajaja…

— ja, ja ,ja que chistoso, ¿crees que tengo ganas de eso ahora? —contesta.

— bueno, como quieras, yo que tu la toqueteo un poco, hermano, pero en fin. Ya sabes, nos estamos viendo. —.Corta.

— tocarla un poco… idiota. — dice, guardando su celular.

Un rato mas tarde, Andrés sube al cuarto, Sandra le abre la puerta.

— te tardaste — dice. — ¿acaso quieres matarme de las ansias? Jejeje…

— no, es solo que no encontraba mi marca favorita de cervezas. — entra y coloca las cervezas sobre un mueble del cuarto. Enciende un cigarrillo. — ¿fumas? — le pregunta.

— no, la verdad no, bueno lo he dejado, dicen que da cáncer ¿no?

— ¿dicen?... da cáncer, preciosa. — se queda parado al lado de las cervezas.

— ¿entonces por que fumas? — por que soy de las personas que tiene todo bajo control, me refiero a lo que consumo, tu entiendes, cigarrillos, alcohol, nada me atrapa.

— como digas. Pero si te acepto una cerveza. ¿Están heladas?

— si, lo están, déjame abrirte una. — adres le alcanza una de las latas del si pack.

— valla, estas son caras. — bebe.

— si, pero me gustan mucho, no se sienten tan agrias — el coge una también — ¿y cuanto vas a cobrarme por la noche? — pregunta y bebes

— creí que no importaba.

— bueno, de todas maneras voy a tener que pagarte, así que… — fuma—… mejor es saber cuando, ¿no?

— me haz caído bien, guapo. Creo que te puedo hacer una rebaja.

— ¿ah si? — bebe.

— Si — bebe también. — que te parece si te cobro solamente 200.

— valla, no es tanto, ¿cuanto es lo normal? — pregunta Andrés.

— pues normalmente cobro 400, o 500, dependiendo.

— ¿dependiendo de que?

— pues del sujeto, a veces me tocan unos realmente horribles. — Bebe — así que trato de ganar algo mas, todas hacen eso.

— ya veo, tomare esto como un alago.

— si, tu eres guapo, si no fuera por que necesito el dinero, no te cobraría.

— jejeje… gracias, me dejas sin palabras.

— ¿que edad tienes? —Pregunta Sandra y bebe.

— Pues — fuma — tengo 21, ¿y tu?

— ¿cuantos crees que tengo? — pregunta también.

— pues a simple vista, quitándote ese vestido… ya sabes a lo que me refiero….

— si, si… jejeje…

— pues… con esa carita que tienes, pues yo te pongo unos 17, pero debes tener unos 18, ¿cierto? — bebe.

— jejeje... si, así es, tengo 18. Tienes buen ojo.

— eso dicen. — fuma y bebe.

— ¿y bien? ¿Nos la pasaremos hablando, guapo? Si es así no me molestaría, me gusta hablar.

— jejeje… no, claro que vamos a hacerlo, es solo que e gusta tomarme mi tiempo, relajarme un poco antes.

— Muy bien — bebe — solo una ves me todo un cliente que se puso a hablar y hablar toda la noche.

Andrés sabia que pronto se terminaría la cerveza de Sandra, coloca la mano es su bolsillo, donde antes de entrar había colocado la pastilla la cual debía colocar en la bebida que debía darle a Sandra.

— ¿ah si? debiste saberte aburrido mucho, ¿no? — pregunta.

— mmm… pues mas o menos, el chico era guapo, pero creo que no quería sexo, solo quería hablar con alguien que no volvería a ver jamás. — bebe.

— una vez oí en algún lugar que a veces los sexos servidoras son como psicólogas,

o algo así. — Le da a su cigarrillo la última jalada, mira la lata de cerveza que Sandra trae en la mano.

— pues la verdad es que si, muchas chicas que he conocido en este trabajo, me han contado que sus clientes en su mayoría hombres casados se han quedado hablando con ellas toda la sesión jejejeje… por decirle así.

— Ya veo — bebe, tira el cigarrillo. — a veces las personas sienten la necesidad de hablar. A veces en ocasiones extrañas. Además supongo que les sale mas fácil que ir donde un psicólogo, esos malditos cobran mucho.

— jejeje…—bebe. — ya se me terminó, me alcanzas otra, ¿please?

— claro. — dice Andrés, coge la lata vacía que Sandra le da y gira para sacar una nueva lata del sixpack.

La oportunidad perfecta, no había oportunidad mejor, ya tenia la pastilla en la mano, solo fue cuestión de abrir la lata y dejar caer la pequeña pastilla dentro de la lata.

Andrés gira con la lata en la mano.

— y dime, ¿alguna ves has estado con una chica? —pregunta Andrés, coloca la lata free a ella y la abre con la mano en la cual tenia la pastilla, suavemente la deja caer dentro, fue muy hábil. — Toma —le da la lata, moviéndola sutilmente.

— gracias, guapo. —Coge la lata — pues la verdad si, solo una vez, cuando estaba trabajando con otras personas, una ocasión tuve que atender a una mujer — bebe.

— ya veo…mmm… ¿y que paso? Es decir, ¿completaron la sesión?

— jejeje… no, no completamos la sesión, ella tubo que irse.

— ok, ¿y estabas asustada, o curiosa? No se….incomoda quizá.

— no —bebe — yo, estaba dispuesta a hacer lo que ella quisiera, ósea era trabajo, ¿no? …. Creo que estas cervezas son muy fuertes, ya me estoy mareando, jejeje…

— si, también yo… estas cervezas se te suben rápido, por eso solo traje 6.

— si… bueno… — se levanta — ¿sabes, guapo?



Escrito por: Violinista (2010-11-21)







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