Edulcorada la medicina sabe mejor


- Te traigo tus medicinas - dijo Sonia entrando en la habitación de Miguel, éste, acostado en la cama se incorporó - Toma, es mejor que empieces a tomarlo ya.

Mientras Miguel abría sus medicamentos Sonia observó aquel desastre, vale que Miguel estuviese acatarrado ¿pero hacía falta dejar todos los pañuelos de papel tirados por todas partes? Cogió la papelera y con toda su paciencia comenzó a recogerlos y echarlos en ella...

- ¿Qué haces? - preguntó Miguel.

- Recoger un poco esto. Venga, tómate el jarabe de una vez.

Miguel abrió el frasco de jarabe que tenía en las manos, lo primero que hizo fue acercarlo a su nariz y oler... aquello tenía un olor nauseabundo.

- ¡Aggg, que asco!

- Las medicinas no tienen porqué oler bien.

-¿Me lo das tú?

- ¿Qué te lo de yo?

- Si, anda, porfa... mímame un poquito ¿si?

Sonia suspiró, soltó la papelera y se acercó a él cogiendo una cuchara.

- Trae... pesado.

- ¡Que buena y linda eres!

- Si, ya... venga, abre la boca.

- ¿No puedes decirlo con más dulzura?

- ¡Miguel!

- Vale, vale - Miguel abrió la boca, pero en cuento la cuchara cargada con aquel jarabe se acercó a su cara y el olor inundó su nariz la cerró y se echó hacia atrás. ¡No! Huele fatal, debe estar asqueroso.

- Mira Miguel, no me andes con tonterías, tengo mucho que hacer.

- ¡Nunca! ¡Por nada del mundo! ¡No conseguirás que me tome esa asquerosidad! ¡Olvídalo!

- Miguel, no te comportes como un bebé. Abre la boca.

Miguel cerró fuertemente la boca y giró la cabeza. Sonia le observaba sin poder creerse lo que veía.

- ¿Vas a seguir con esa actitud?

- Si. No conseguirás que me tome esa porquería.

- Entonces, no te quieres curar.

- No tengo nada grave, me curaré de todas formas.

- Pero tardarás más.

- No me importa, pero eso no me lo tomo.

- ¿Y si empeoras?

- No lo tomaré, no hay nada más que hablar, ya puedes tirarlo porque no me convencerás.

Sonia suspiró. De pronto una casi insignificante sonrisa apareció en sus labios.

- Bien, como quieras. Eso si... será una lástima, una verdadera lástima.

Miguel la miró intrigado.

- Si sigues resfriado no podrás acercarte a mí, y menos aún besarme porque no me apetece ponerme enferma... en fin. Estaba deseando volver a hacerte mimos, pero ya veo que va a pasar mucho, mucho tiempo.

Miguel abrió los ojos enormemente. De un brusco movimiento cogió la mano con la que Sonia tenía sujeta la cuchara y la atrajo hacia él.

- ¡Dame esa asquerosidad!

Abrió la boca y Sonia introdujo la cuchara. Miguel tragó con verdadero asco y haciendo múltiples gestos de desagrado. Sonia le pasó un vaso de agua.

- Toma, te traeré algo que te quite ese sabor.

Sabía asqueroso, mucho más asqueroso de lo que Miguel supuso, pero eso si, ningún virus o lo que fuera que tuviera se iba a interponer entre él y su linda Sonia y él haría lo que fuera ¡Faltaría más!

Escrito por: Tenshiko (2011-04-04)


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Tenshiko, tenés mucha relevancia emocional para contar las cosas que haces que lo vea proyectado como una pelicula. Es verdad que los personajes están bien reales, pero además de eso, juegas mucho con el humor y eso es un punto más para el texto.

un placer leer.

abrazo,






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