11 Historias Capitulo 03: Ladridos en la Madrugada


Perros En La Noche
Julia es una linda Jovencita de 14 años, vive con su hermana menor Mirna de 6 años y su padrastro Roger; a raíz del fallecimiento de la madre de las niñas hace 2 años atrás, ambas niñas quedaron a cargo de Roger quien se ha encargado de ellas desde entonces.
La familia de Roger nunca estuvo de acuerdo con que este se casara con una mujer con 2 niñas, — Julia de 7 años y Mirna que estaba por nacer—por lo que la relación con ellas nunca fue buena, siempre las trataron mal, con algo de rencor y recelo, pero a Roger parecía no importarle la opinión de su familia, se quedó con ellas.
Pero lamentablemente detrás de este acto de buen corazón se ocultaba algo más, algo no muy ético y que convertiría la vida de ambas niñas en una pesadilla.
Roger el buen hombre, trabajador y exitoso Contador de 40 años tenia un secreto que guardaba cuidadosamente, el sentía una atracción muy fuerte por las niñas pequeñas, y desde que Julia cumplió los 8 años de edad, Roger comenzó a abusar de ella, aprovechando que La madre de la pequeña estaba muy ocupada cuidando a Mirna quien acababa de nacer poco tiempo atrás.
Roger convenció con regalos a Julia de no comentar nada de lo que el le hacia, esto continuó por mucho tiempo sin que la madre de la niña se enterara absolutamente de nada.
Al pasar los años los regalos ya no eran suficientes para que Julia ocultara lo que le hacia su padrastro por lo que este tubo que usar amenazas, A los 12 años, después del fallecimiento de la madre de Julia, ella ya no quería que Roger la siguiera tocando, y este le dijo que si ella ya no quería “Jugar” con el, tendría que jugar con Mirna. Algo que no podía permitir, entonces siguió dejando que Roger abusara de ella, pensando que esto evitaría que el tocara a su hermanita.
Julia le hizo prometer a su hermana que pase lo que pase ella debería contarle todo lo que pasara, sin importar que fuera, ya que ella nunca se fió de Roger.
Una noche como cualquier otra julia se levanta a media noche para ir al baño. Entonces escucha algo en la habitación de Su hermana.
— No, déjame, no me gusta que me agarres ahí… — decía la pequeña Mirna.
Julia entro rápidamente en la habitación. Al entrar encontró a Roger en la cama de su hermana, ella tenia los pantalones abajo y el estaba en ropa interior, al ver eso no lo soporto y se lanzó contra el empujándolo y tratando de sacarlo de la alcoba de Mirna quien estaba muy asustada.
— ¡eres un maldito! ¡Maldito! — gritaba Julia empujando a Roger fuera de la habitación.
— ¡cálmate!, ¡ya cálmate! — repetía Roger tratando de evitar los manotazos que Julia le daba.
Rápidamente la pequeña se sube sus pantalones nuevamente y corre tras su hermana mayor.
— ¡Sal de aquí, maldito! — seguía gritando Julia. — ¡dijiste que no te acercarías a ella, eres un mentiroso maldito!
— ¡no le hice nada!, ¡ya deja de gritar! — le dice saliendo poco a poco del cuarto.
— ¡La estabas tocando!, ¡Yo te vi! — repetía Julia muy exaltada mientras su hermanita se prendía de su cintura fuertemente mientras salían al corredor tras Roger.
— ¡será mejor que te vayas a acostar ¿entiendes? No estoy de humor, ya te dije que no le iba a hacer nada a tu hermana! — dice Roger dirigiéndose a su habitación, cerca a la escalera que da al primer piso.
— ¡ya no aguanto más! — Grita Julia — ¡durante mucho tiempo he aguantado tus cochinadas solo por ella, para que no le hagas nada!...
— Julia, Julia… — repetía Mirna muy asustada agarrándose fuertemente de su hermana.
—… ¡pero lo que hiciste hoy te costará! ¿¡Entiendes!? ¡Te voy a acusar con todos los que pueda! — le grita.
Roger cambia su expresión a una de rabia y se acerca matonescamente donde las pequeñas.
— ¡¿Qué dices pequeña puta?! — le dice acercándose, julia retrocede un poco y coloca a su hermana tras de ella.
— ¡lo que oíste, te voy a acusar con la policía! ¡No soportare más tus tocamientos asquerosos! — dice muy asustada y al borde del llanto.
— ¿ha si? — Dice Roger con sarcasmo en los ojos— pues si lo haces ya sabes que pasara contigo y con esa estúpida mocosa de mierda, ¿no? — Les dice — ¡ni tu ni ella tienen familiares, solo tenían a su madre y ella ya no está! ¡Soy lo único que tienen! ¡Si me denuncias yo iré a la cárcel, si, pero ustedes irán a un internado! Las separarán, nunca se volverán a ver!— Mirna comienza a llorar entonces— ¡todos sabrán lo que hacías conmigo, todos se enteraran de lo asquerosa que eras, toda una pequeña puta! ¿eso quieres? ¡Pues bien denúnciame entonces! ¡Ahí están las escaleras, ve, baja y llama por teléfono a la policía! — le dice dando un paso al costado.
— ¡eso haré ahora mismo! — dice Julia acercándose a las escaleras.
Roger al ver la decisión en los ojos de Julia se pone en las escaleras evitando su paso.
— ¡no iras a ningún lado, entiendes! — Le dice — ¡regresa ahora mismo a tu cuarto! — le grita tratando de intimidarla, pero Julia si estaba muy decidida.
— ¡No! —le grita y comienza a forcejear tratando de que le diera paso. — ¡déjame bajar! — gritaba.
— ¡Maldita estúpida mal agradecida! — le grita y le da una bofetada haciéndola retroceder unos pasos.
Pero Julia regresa y seguía forcejeando con Roger para poder bajar, no le importaba nada, detrás de ella Mirna se agarraba fuertemente de su cintura y pierna, llorando y muy asustada.
Roger agarra a Mirna y la alza para llevarla a su habitación, pero Julia logra librarse de el mordiéndole fuertemente en el brazo, Roger da un grito y la suelta, Julia entonces en un arrebato lo empuja fuertemente haciéndolo caer de las escaleras, piso abajo.
Roger cae golpeándose el cráneo y doblándose el cuello en la escalera en forma de “L”, cayendo fuertemente al primer piso, donde rápidamente una enorme mancha de sangre comenzó a expandirse bajo su cabeza.
Los ojos de Julia se llenaron de un gran terror al ver la horripilante imagen de Roger tirado en el piso y desangrándose.
— No bajes — le dice a Mirna y baja a ver a Roger rápidamente.
Ahí en el suelo Roger estaba con los ojos abiertos, estaba muerto, el fuerte golpe que se dio le había abierto el cráneo, la sangre brotaba a borbotones de sus fosas nasales, no había duda, estaba muerto.
Julia se asusta muchísimo y retrocede unos pasos, la escena era espeluznante, comienza a llorar y a mover la cabeza y repitiendo — ¡no, no puede ser! ¡Lo he matado! — entonces cae sentada en una esquina, estaba en shock solo lloraba y se cubría la cara con ambas manos.
Mirna baja rápidamente y se sienta al lado de su hermana abrazándola.
— ¿se murió? — pregunta la pequeña.
— Si,… se murió… lo mate, lo maté — repetía aun muy nerviosa y temblando.
— ¿Qué va a pasar ahora? ¿Nos separaran? — le pregunta.
— No, jamás, no dejare que nos separen le dice abrazándola fuertemente y llorando.
Luego de recuperar un poco la compostura Julia sube y baja una sabana con la cual cubre a Roger, sabana que rápidamente absorbe la sangre a su alrededor.
Ambas se quedan sentadas y abrazadas en el mueble de la sala a unos metros del cadáver de Roger ambas muy nerviosas y sin saber que hacer.
— creo que… creo que debo llamar a la policía, será lo mejor…, si, ellos nos ayudaran… —dice mientras se levanta del sofá.
— ¿y si te llevan? — le dice Mirna.
— No, eso no pasara…— le dice tratando de calmarla —… ellos nos ayudaran, les diré lo que pasó y… se que saldrá bien, Mirna, tranquila — le dice dándole un beso — ahora quédate aquí y no mires a Roger, ¿ok?
— Ok. — contesta sentándose en posición fetal. Sosteniendo sus piernitas contra su pecho.
Julia se dirige al corredor que da a la cocina donde estaba el teléfono. Rápidamente marca el número de emergencias.
— Centro de emergencias de la policía — dicen en el teléfono — ¿Cuál es su emergencia? — Preguntan.
Pero julia se queda muda, no fue capaz de decir una sola palabra, el miedo se apoderaba de ella, pensando que pasaría cuando se enteraran de lo que había hecho.
— ¿Cuál es su emergencia? — repetían en el teléfono.
Todavía en su cabeza retumbaban las palabras de Roger —“¡irán a un internado, Las separarán, nunca se volverán a ver!” —Esas palabras retumbaban en la cabeza de Julia quien no podía permitir que la separen de su hermana.
Mientras en la sala Mirna estaba sentada y muy nerviosa con la mirada fija en el cuerpo de Roger al lado de la escalera, no pudo evitar mirar.
— No estés mirando — le dice Julia acercándose y sentándose nuevamente a su lado.
La abrasa y le da un beso.
— ¿Llamaste a la policía? — le pregunta la pequeña.
— No. — contesta.
— ¿entonces?
— No voy a llamar a la policía, no es buena idea.
— ¿Pero entonces? ¿Qué vas a hacer? No podemos dejar a Roger ahí tirado.
— Lo se, habrá que moverlo en algún momento. No se muy bien que hacer… estoy muy confundida. — le dice.
— Tengo mucho miedo — dice la pequeña abrazándose fuertemente a su hermana mayor.
— También yo, también yo….
Un rato más tarde la pequeña se queda dormida en el sofá. Mientras, julia se pasea de un lado a otro en la estancia, pensando que va a pasar ahora.
Mira su reloj en el dintel de la puerta que da a la cocina, eran cerca de la 1:45 AM.
Entonces nuevamente se acerca al teléfono.
Alza la bocina y marca.
— ¿Hola?... ¿Rafa eres tu ?— Pregunta.
— ¿Julia? — dice rafa algo somnoliento, la llamada de Julia lo había despertado. Mira su reloj. — Son las casi las 2 de la mañana… ¿Qué ocurre? —pregunta.
— He tenido un grabe problema… y no sabia a quien mas llamar.
— debe ser algo muy grabe para que llames a esta hora. ¿Qué te ocurre? — pregunta colocándose sus gafas.
— Pues no te lo puedo decir por teléfono… ¿crees que puedas venir? — le pregunta.
— ¿es en serio? — pregunta desconcertado.
— Nunca he hablado tan en serio, Rafa, ¿puedes venir?
— Pues… podría… pero…
— de verdad…. De verdad te necesito ahora. — se quiebra y comienza a llorar.
— ¿estas llorando?...— Se levanta de su cama. — está bien… Voy para allá, en unos 15 o 20 minutos estoy por ahí. Tranquilízate, ¿si?
— De acuerdo…. — le dice y cortan.
Rafa sabia que Julia no le jugaría una broma, así que no dudo en escaparse de su casa a altas horas e ir rápidamente donde Julia.
Mientras Julia esperaba parada frente a su ventana, atenta a que llegara Rafa y evitar que tocara el timbre y despertara a Mirna.
Cerca de las 2:15 de la noche Rafa aparece.
Julia le abre rápidamente la puerta.
— ¿Qué ha pasa…?
Antes que terminara la frase Julia abraza fuertemente a Rafa.
— Gracias, Gracias por venir… gracias, gracias…— repetía mientras lo abrazaba fuertemente y temblaba.
Me estas asustando, Julia. ¿Qué ha pasado? —pregunta.
— He hecho… he hecho algo horrible…. — dice aun abrazada a Rafa.
— ¿Qué haz hecho? — le pregunta este nuevamente.
— yo…— se separa un poco de el. — yo…mate a Roger. — le dice.
— ¿¡que?! — Exclama rafa. — ¿¡como que mataste a tu padrastro?! —le pregunta sorprendido.
— Si, lo empuje por las escaleras y calló muy fuertemente… su cabeza… su cabeza se partió, hay mucha sangre… yo...Yo…no…yo…— Julia se puso muy nerviosa y vuelve a abrazar a Rafa.
— Ok, Ok, tranquila… — le dice abrazándola fuertemente, Rafa no tenia tiempo ni de disfrutar del abrazo de Julia a quien el amaba en secreto, solo trataba de tranquilizarla. — Cálmate, ya cálmate…. — repetía. — ¿Dónde esta Tu hermana? — le pregunta.
— Esta… esta en el sofá, esta dormida. — Le dice recuperando un poco la compostura.
— Ok, vamos a la cocina… te preparare un te o algo ¿de acuerdo? — Le dice Rafa.
— Si, está bien. — Julia acepta y se dirigen hacia la cocina.
Al dirigirse a la cocina era obligatorio pasar por la sala de la casa, así que mientras ambos se dirigían hacia allá, rafa no pudo evitar ver ahí al lado de la escalera el cuerpo de Roger tapado con una sabana y sobre un muy grande charco de sangre. La respiración de Rafael se aceleró al ver esa escena terrorífica.
— ¡Oh mierda! — Dijo en vos muy baja mientras regresaba la mirada al frente dirigiéndose a la cocina.
Rafa algo nervioso y tembloroso coloca a calentar algo de agua para preparar un té para calmar a Julia.
Julia estaba sentada a un lado de la meza de la cocina, estaba con la mirada perdida, ensimismada, jugando con el salero. Rafa se sienta frente a ella.
— Ya está, solo esperemos un rato… y te preparo un tecito, te hará bien a los nervios…. — le dice temblando.
Julia solo estaba ahí en silencio.
— ¿estas…bien? — le pregunta.
— No se que voy a hacer ahora, Rafa, creo que ahora si estoy bien fregada…Es todo, no se que podría hacer para resolver todo esto…
— Descuida, todo se va a resolverá…. no fue intencional, fue un accidente, así que…no creo que sea tan grave, además eres menor de edad… ¿Haz llamado a la policía ya? —pregunta.
— Lo intenté, pero…no pude, me dio mucho miedo.
— Pues tenemos que llamarlos, ellos tienen que levantar el cuerpo, y…
— ¡no, no podemos hacer eso!...— exclama.
— ¿Por qué no? Seria lo adecuado, le explicaras que fue un accidente, que no querías lanzarlo, te aseguro que todo saldrá bien, Julia. — le dice muy convencido
— No, la policía no… me separaran de mi hermana, y yo… yo le prometí a mamá que siempre estaría a su lado, que siempre la cuidaría y… cuando la policía sepa lo que pasó… me separaran de ella, y no quiero eso… — Dice con una clara expresión de terror en los ojos, terror que Rafa pudo fácilmente notar.
— Mira, se que estas muy nerviosa, muy asustada, y en parte también yo también lo estoy, pero debes pensar bien, no hay otra alternativa, debemos llamar a la policía, lo antes posible, mientras mas rápido vengan será mejor. Puedes enviar a tu hermana con algún familiar mientras la policía investiga, ella estará bien. Además solo debes decirles que fue un accidente.
— Es que…quizás no fue un accidente…quizás… quizás si quería lanzarlo…— le dice a Rafa.
— ¿Qué?... ¿a que te refieres? — pregunta extrañado.
— Hay ciertas cosas… que, quizás…que quizás debería decirte ahora, pero...
— Vamos, ¿que podría ser peor que esto? — le dice Rafa, levantándose y acercándose a la tetera de agua a echar un vistazo.
— Pues… hubo un forcejeó en la escalera yo… amenace a Roger con denunciarlo a la policía y el me detuvo, no me quería soltar, le mordí y lo empuje en ese momento.
— Espera, espera, ¿denunciar por que? — Pregunta volteando a verla. — ¿te hizo algo acaso?
— Lo había venido haciendo desde que yo tenia 8 años — le dice bajando la mirada —el, abusaba de mi constantemente.
Rafa no podía creer lo que estaba escuchando, se quedo paralizado.
— No se lo había dicho a nadie, yo… tenia mucha vergüenza, miedo… era horrible, Rafa. — comienza a llorar
— Yo… ¡Santo cielo, Julia, debiste haber dicho algo!… ¿Cómo te callaste algo así?... — se acerca a ella. — es decir… no sabes cuanto lo lamento, jamás imaginaria que tu… vivías eso. — se vuelve a sentar.
Un silencio incomodo reina por unos instantes.
— Entonces el forcejeo fue por... ¿por que decidiste terminar con sus abusos? — le pregunta.
— Si, además lo encontré en la habitación de Mirna…
— Mierda ¿también a ella? — pregunta con una expresión clara de sorpresa.
— No. pero solo por que yo lo descubrí. El me había dicho que si yo seguía… haciendo esas cosas con el… no se acercaría a mi hermana, yo acepte…
— No debiste haber aceptado eso…
— Lo se, ¿pero que podía hacer? Yo... pensaba que de esa manera el… el no se acercaría a Mirna, y que ella no vivirá ese infierno. Hace rato cuando me desperté para ir al baño…escuche su voz en la habitación de mi hermana, ella se estaba quejando… entonces… enloquecí, abrí la puerta y… el estaba ahí, tocándola, tratando de…Ya sabes… abusar de Mirna.
— ¿Qué hiciste? — le pregunta.
— Pues lo saque a jalones, no se de donde saque fuerzas, le grite, le grite fuerte, mi hermana estaba muy asustada, hubieras visto su rostro. Creo que jamás lo olvidaré. Seguimos discutiendo mientras lo sacaba de la habitación de Mirna, fue ahí cuando le dije que lo denunciaría y… ya te dije lo demás.
— y yo pensaba que mi madrastra era una bruja… de verdad lamento todo esto, tanto por ti como por Mirna… No se que más decirte, hubiera imaginado cualquier cosa, pero esto… creo que nadie se lo hubiera imaginado de tu padrastro.
La relación que Roger tenia con ambas niñas era a simple vista una relación muy normal, el parecía ser el típico padre amoroso y preocupado, las personas del vecindario que lo conocían y a las niñas tenían una buena imagen de el, sobretodo por que se hizo cargo de las niñas siendo el padrastro y estando la madre de las pequeñas muerta. Nadie sospecharía que detrás de esa careta de buen hombre, preocupado y amoroso había un monstruo que convirtió parte de la infancia de Julia en un verdadero infierno y quería hacer lo mismo con la pequeña hermana de esta.
— Julia, entonces fue en defensa propia, es aun mejor, la ley te dará la razón a ti, salvaste a tu hermana y a ti misma de tu padrastro…deberíamos llamar a la policía, ellos te darán la razón. — Insiste — piénsalo, es lo mejor, le dirás lo que pasó y ya está.
— No, no lo se… tengo mucho miedo, Rafa.
— ¿Pero por que? ya te dije que no te pasará nada.
— No…de verdad no insistas, debemos encontrar una alternativa… ¿me ayudaras, verdad? — le pregunta.
Rafa lo piensa unos instantes, no sabia que contestar, el sabia que lo mejor que podría hacer en estas circunstancias era llamar a la policía, pero era obvio que eso era algo que ella no quería ni tenia planeado hacer. Por otro lado el amor que el sentía por ella lo hacia querer complacerla, sobretodo al verla en esa posición tan asustada y débil, pensaba también que de llamar a la policía lo más probable es que ya no la volviera a ver en mucho tiempo.
EL sonido de la tetera comunicando que el agua acaba de hervir le da a Rafa un chance para evitar una respuesta apresurada y que quizás no quería decir después de todo.
— El té… — se levanta — tomemos un poco de te, eso nos hará tranquilizarnos y pensar mejor las cosas, ¿si? — le dice acercándose a la tetera y sacándola del fuego.
— De acuerdo. — Contesta y se levanta — iré a ver a Mirna.
— De acuerdo. — contesta Rafa preparando unas tazas de te.
Unos instantes después Rafa se acerca a la sala a ver a Julia.
Ella estaba en el sofá al lado de su hermana, estaba recostada junto a ella acariciando su cabeza suavemente, la pequeña seguía dormida.
— Pensé que te habías quedado dormida — Le dice rafa— Ya esta el té… — le dice mientras evitaba Voltear a mirar las sabanas empapadas de sangre que cubrían el cadáver de Roger al lado de la escalera.
— ¿ves la expresión de la cara de Mirna? — le pregunta Julia a Rafa con la mirada perdida.
— ¿He? ¿Qué tiene? — pregunta este acercándose un poco.
— Mira bien — le dice.
— Pues… esta algo rara…
— tiene una expresión de terror, ¿no lo ves? Debe estar soñando con lo ocurrido…nunca lo olvidara ¿sabes? Nada de lo que pasó esta noche. Simplemente se quedara esto en su mente para siempre.
— Ella… ¿ella presenció todo? — le pregunta Rafa sentándose frente a ella y mirando a la niña dormir con esa extraña expresión en el rostro.
— Si, ella vio todo, no se despegó de mí en ningún momento, se agarró de mi tan fuerte que me arañó la pierna y la cintura con sus uñitas.
Rafa mira la cintura y la pierna de Julia don de se notaban las marcas bastante profundas de las uñas de su hermanita, sin duda la clara señal del terror que debió sentir la pequeña niña ante la escena que presenció.
— ¿Podrías…traerme ese té aquí? — Le pregunta a Rafa — no me quiero despegar de mi hermana.
— De…de acuerdo— voltea a ver el cadáver y regresa la mirada rapiditamente donde Julia. — entonces lo tomaremos aquí… ya vuelvo.
Rafa se dirige a la cocina y regresa rápidamente con una charola y las 2 tazas de te que coloca sobre la meza de centro.
— De todas las situaciones en las que me había imaginado estar…jamás se me pasó por la cabeza estar contigo en la madrugada de un domingo con un cadáver a unos metros de nosotros. De verdad esta noche esta bastante Bizarra. — dice mientras bebe un poco de te, tratando de evitar mirar el cadáver.
Julia seguía Acariciando a su hermana y con la vista fija en la taza de té frente a ella.
— van a ser las 3 de la mañana, Julia. — le dice.
— Si. — contesta levantándose lentamente para no despertar a Mirna. — el tiempo esta pasando rápidamente. — comenta y toma la tasa de té que ya estaba algo fría.
— Debemos…pensar en algo pero ya, Julia. — dice Rafa. — yo insisto en que llamar a la policía es lo mejor.
— No, eso no…— bebe un sorbo de te. — Tenemos que… pensar en algo otra cosa...
— No se que podríamos hacer… esto es algo serio. — dice muy preocupado, recostándose sobre el mueble, tomando su cabeza y mirando al techo.
— Yo te agradezco que estés aquí, se que no es tu problema que… te estoy metiendo en algo muy complicado, pero… solo podía llamarte a ti, tu siempre me haz ayudado… discúlpame, siempre he sido…muy desconsiderada, metiéndote en mis problemas, Rafa.
— No, déjalo, para eso están los amigos, ¿no es así? — Le dice mirándola — además eres la única amiga que tengo ¿Cómo no apoyarte cuando estas en líos?— Se acomoda en el mueble mirándola — Nunca fui muy popular, tu lo sabes, y pues cuando tu llegaste y de algún modo parecía que te agradaba yo, eso me hizo sentir menos… raro ya sabes.
— No eres raro, eres un buen amigo, siempre lo fuiste, mírate; Son ya casi las 3 de la mañana y en ves de estar en casa estas aquí conmigo, en una situación bizarra. — le dice dibujando una pequeña sonrisa.
Tal como dijo rafa el jamás había sido nada popular, era el típico muchacho solitario del cual se burlaban todos los del salón, siempre era victima de bromas muy pesadas que el solo tenia que soportar. La única chica que le habló y se hizo amigo de el fue julia el primer día de clases de hace ya 3 año atrás, desde entonces el tenia alguien que lo defendía de algún modo y le hizo tener un poco mas de confianza en si mismo para no soportar las bromas pesadas y no quedarse sin hacer nada, también estaba el hecho que la madre de Rafa falleció en el mismo año que la de Julia.
Por esas razones ambos se llevan muy bien, siempre cuentan el uno con el otro y Rafa siempre a tratado de ayuda a Julia en lo que el pueda. A esto se le suma el hecho de que el esta muy enamorado de ella.
— De acuerdo, julia. — le dice mirándola. — si no quieres llamar a la policía… no la llamaremos…
— ¿No?
— Así es, encontraremos una salida a esto, una forma de… arreglarlo en la que… nadie se entere de lo que paso esta noche, ¿si? Solo… hay que pensar en algo.
— ¿entonces me ayudaras? — le dice con una mirada de esperanza.
— Si, esto parece una locura… pero creo que tu harías lo mismo por mi…— le dice.
Julia se levanta y le da un fuerte abrazo agradeciéndole por lo que va a hacer. El la abraza también aunque su mirada reflejaba algo de miedo.
— de verdad te lo agradezco mucho, Rafa… eres… un gran amigo, no se que haría sin ti. — le dice y se sienta a su lado.
— Ahora… debemos pensar muy bien que vamos a hacer para… salir de esta… — mira el reloj de la pared. — son las 3 de la mañana prácticamente, tenemos que pensar en algo pronto.
En la siguiente hora Ambos pensaron y pensaron alternativas al problema, una solución en la cual Julia no se viera involucrada y no fuera separada de su hermana. Entonces llegaron a una conclusión. Que parecía ser la única alternativa posible.
— Tenemos que desaparecer el cuerpo — dice rafa caminando de un lado al otro de la sala— y dirás que… tu padrastro desapareció, que las abandonó… no, mejor solo que desapareció, no digas que las abandonó, seria muy raro. — se detiene frente a Julia. —es lo único que se me ocurre que podría resultar.
— Si, pero… donde terminaríamos mi hermana y yo. — responde mirando a su hermana.
— Pues si todo sale correctamente, quizás las envíen juntas a un albergue. O con algún familiar de… Roger como te dije antes. Se que te odian, pero… al menos seguirías con tu hermana.
— Y ¿Cómo desapareceríamos el cuerpo de Roger?... —pregunta.
— No lo se, debemos hacerlo de una forma que no deje huellas, y sin que nadie se valla a dar cuenta y tenemos que hacerlo pronto — dice apoderado de una gran adrenalina reflejada en el temblor de sus manos. — es lo único que podría funcionar…— dice.
— De acuerdo… ¿tienes alguna idea? — le pregunta.
— No, no se me ocurre nada, estoy muy nervioso y ya se acabó el té.
— ¿Y si lo enterramos? — pregunta. —Podríamos enterrarlo en algún lugar.
— No, lo más probable es que la policía lo busque cuando denuncien su desaparición, tarde o temprano encontrarían el cuerpo. Si lo desaparecemos debe ser por completo. — Dice sentándose nuevamente.
— ¿y como haremos eso? — vuelve a preguntar Julia, mirando el cadáver de Roger.
— Eso es lo que tenemos que pensar… debemos deshacernos de el de modo que nadie lo encuentre jamás, ¿pero como? — se pregunta muy pensativo.
— Vi una película hace un tiempo… era de gangters, …— menciona Julia — …y recuerdo que se deshicieron de un cadáver atándole carne de res a las extremidades y… dándoselo a los cocodrilos.
— No estaría mal eso, pero no hay cocodrilos en esta parte de la ciudad, solo en el zoológico. — Dice Rafa mirando a Julia. —… aunque…
— aunque, que… ¿en que piensas? —le pregunta al ver a Rafa pensando en algo.
— Una ves mi primo me contó que cerca al tiradero de basura, el que esta casi saliendo de la ciudad, había un lugar donde se criaban perros… esos perros que usan en las peleas clandestinas… ¿sabes a lo que me refiero? — pregunta.
— Si, también vi el reportaje en TV. — contesta Julia.
— Me dijo que una ves fue con unos amigos, y que le dijeron que a esos perros los dejan de hambre muchos días, semanas incluso, para hacerlos más bravos, me conto que sus amigos aventaron dentro un gato y… lo destrozaron en segundos… lo mas cercano que tenemos a unos cocodrilos serian esos perros, Julia. — le dice mirándola.
— ¿y crees que sigan ahí esos perros?
— Es lo más probable, mi primo me dijo que el dueño de ese lugar hace muy buen negocio con esos animales… y que según le contaron solo va unas veces al mes a darles su alimento y llevarse alguno para hacerlo pelear… es probable que sigan ahí.
— Entonces… ¿dejaremos ahí a Roger? —pregunta.
— Si, debemos llevarlo lo antes posible — dice levantándose del sofá — lo dejamos ahí y que los perros e encarguen.
— ¿y cuando el dueño aparezca? — Pregunta… — ¿no creo que esos animales desaparezcan todo…
— Pues si es un lugar de crianza clandestino no creo que el sujeto denuncie nada, ¿y que encontraría en todo caso? Si esos perros hacen bien su trabajo… lo que encontrarían seria irreconocible, y en todo caso ya seria problema de el. Esto es perfecto, tenemos que hacerlo ya, Julia. — le dice dirigiéndose donde el cadáver.
— ¿Y como haremos para llevarlo hasta allá? Esta bastante lejos, esta saliendo de la ciudad.
— Nos llevaremos el auto de Roger — se agacha frente al cuerpo de Roger — Yo se conducir, bueno, estoy aprendiendo, pero estoy seguro que puedo llegar hasta allá sin usar el retroceso.
— Bueno, creo que esta bien entonces… — Mira el reloj. — van a ser las 4 de la mañana.
— Si, no tenemos mucho tiempo, debo estar en casa antes que amanezca o mi madrastra se dará cuenta que no estoy y enloquecerá, y no podemos dejar ningún cavo suelto, esto debe realmente parecer como si Roger hubiera desaparecido por cuenta propia. Por eso debemos limpiar esto perfectamente, no debe quedar una sola huella, — dice mirando a julia, se levanta — Ahora ve por algo que nos sirva para cubrirlo bien para ponerlo en la maletera de su auto, te ayudare a limpiar todo esto… —dice.
Julia consigue unas cuerdas de la cochera y unas sabanas nuevas para atar el cuerpo de Roger.
Ambos se las arreglan para cargar el cuerpo de Roger hasta la cochera y meterlo en la maletera, también meten todo tipo de carne que encontraron en el refrigerador y una botella de detergente liquido.
Después ambos comenzaron a limpiar meticulosamente todo rastro de sangre en la sala y la escalera, y lavaron los artículos que utilizaron en el proceso.
— Bueno, ahora creo que ya todo esta perfecto, la escalera esta limpia, el piso también, el olor a sangre lo disfrazaras con ambientador — le dice
— Si… ¿ahora que haremos? — pregunta Julia.
— Son las 4:25 AM, tenemos tiempo para llegar al basurero y buscar a los perros, despierta a tu hermana, tenemos que llevarla, si despierta y se ve sola… se asustara peor, yo iré a abrir la puerta de la cochera, — se dirige a la cochera y se detiene antes de cruzar la puerta que lleva a donde esta el auto — ¿sabes donde están las llaves del auto, no es así? — pregunta.
— Si, deben estar en la habitación de Roger. — contesta.
— De acuerdo, ve por ellas, te espero en el auto.
Rápidamente Julia sube al segundo piso y se dirige a la habitación de Roger, revisa su cajón y encuentra ahí las llaves. Entonces baja a despertar a Mirna.
— Despierta… Mirna, iremos a dar una vuelta en el auto… despierta — le dice y la mueve un poco para que esta despierte.
— ¿He…? — La pequeña comienza entonces a abrir los ojos — ¿Qué pasa?...
— Mirna, levántate, iremos con Rafa a dar un paseo, recuerdas a Rafa, ¿no? — le dice sentándola en el sofá.
— Si…— contesta la pequeña quien rápidamente gira la cabeza en dirección a la escalera. — ¿Qué pasó con Roger? — pregunta.
— Ya no te preocupes, Rafa y yo nos estamos encargando de ese asunto, ahora vamos al auto, ¿si? — Le dice — ¿quieres ir al baño antes? — le pregunta.
— No, esta bien… ¿pero iremos así en pijama? — pregunta.
— SI, no hay tiempo de cambiarnos de ropa…
Ambas se dirigen a la cochera donde se encontraba Rafa ya con la puerta de la cochera levantada.
— Hola, Mirna... — saluda Rafa.
— Hola…— responde.
— Aquí están las llaves — dice Julia alcanzándole las llaves a Rafa quien sube al auto y se dispone a encenderlo.
— ¿Donde vamos? — pregunta Mirna mientras Julia le aseguraba el cinturón de seguridad.
— Pues Rafa nos llevara a pasear ya te dije… — le dice.
Julia se dirige entonces a colocarse al lado de rafa quien aun no encendía el auto.
— ¿ocurre algo? — pregunta Julia.
— No, es solo que… no puedo creer lo que estamos haciendo… es tan… es… es sin duda lo mas loco que quizás haga en toda mi vida, Julia. — la mira. — Bueno… no perdamos más tiempo.
— De acuerdo — dice ella.
— Espero que las clases de mi papá me sirvan ahora… cuando realmente las necesito… a ver… primero en neutral… ok. Aquí vamos.
Rafa enciende el auto y lentamente lo saca afuera, cierra la puerta automática y se dirigen entonces al basurero.
En el camino.
— Se durmió nuevamente — Dice julia mirando a su hermana.
— Es mejor así, de esa forma no vera lo que vamos a hacer — dice Rafa con la vista bien puesta en el camino.
— ¿crees que todo salga bien? — le pregunta Julia a Rafa.
— Si, creo que si, tengo que creerlo, tenemos que confiar en que todo saldrá bien…
— Si, — responde Julia seguido de un sonoro y profundo bostezo.
— Debes dormir un poco, Julia, yo te despertare a llegar, al menos faltan 40 minutos, a esta velocidad. No puedo ir mas rápido, solo llegare a segunda. — le dice a Julia quien se notaba bastante cansada, algo obvio después de las ultimas horas que ha vivido.
— De acuerdo… tratare de descansar los ojos un ratito…
Julia entonces cierra los ojos y se acomoda en el asiento del auto sin la intención de dormir, pero en unos minutos estaba profundamente dormida con la misma expresión extraña en el rostro.
Rafa mientras conducía no podía evitar pensar que lo que estaba haciendo era algo que lo iba a perseguir para siempre y que estaba siendo cómplice de un crimen al ocultar un cadáver, aunque el cadáver sea de un ser repugnante que merecía morir por las cosas que había hecho.
Pero al voltear a ver a Julia a su lado, dormida; todos esos fantasmas de la duda se despejaban de su cabeza y le regresaba el valor que se le escapaba al pensar en lo que pasaría después. Y es que solo por esa chica a la cual ahora quiere mucho más que antes, seria capaz de hacer cosas tan locas como tratar de desaparecer un cadáver echándoselo a los perros.
Rafa toma la salida 85, que lleva directamente al tiradero de la ciudad.
Cerca de las 5: 15 AM llegan al lugar.
Rafa estaciona el auto detrás de una escuela abandonada y pintarrajeada de esas características letras de las pandillas, dicho colegio colinda con una especie de pequeño parque que ha sucumbido a la contaminación de un basurero a unos cuantos kilómetros y al poco cuidado de las personas.
Rafa baja del auto sin despertar a Julia y camina un poco por el lugar, buscaba el sonido de ladridos o algo que le diera una señal de estar cerca a un criadero de perros. Caminó unos cuantos metros alrededor del parque, entre los periódicos viejos, bolsas plásticas y restos de comida, pero no escuchaba nada, ni lograba ver algo parecido a un criadero clandestino. Entonces decide seguir avanzando un poco más, siempre sin perder de vista el auto.
— ¡Julia, Julia… Despierta!
— ¿He? ¿Ya llegamos? — pregunta julia despertando algo sorprendida.
— Si, — le contesta Rafa. — ya estamos aquí.
— ¿Qué hora es? —pregunta.
— 5:30, debemos darnos prisa, encontré el criadero, esta aquí a la vuelta, pero no podemos llevar el auto, no hay como pasar con el, hay rejas y un muro que evita el paso, la reja esta rota no abra problemas, aunque tendremos que saltar el muro, no hay otra forma de pasar, el muro colinda con una serie de terrenos en construcción que también están lleno de basura, pero descuida el muro no es muy alto, podremos saltarlo, detrás hay unas cajas que coloqué. Tenemos que llevar el cuerpo a pie, vamos. — le dice.
— ¿y no hay nadie? — pregunta Julia saliendo del auto.
— No, revise un poco y aparentemente no hay nadie, solo los perros en un enorme corralón como me dijo mi primo. Date prisa — le dice dirigiéndose a abrir el maletero del auto. — despierta a Mirna, no podemos dejarla aquí sola.
— Ok. — dice Julia.
Rafa y julia sacan el cuerpo de Roger del auto y comienzan a cargarlo a través del parque y cruzando las rejas de una cancha de fútbol. Mirna caminaba tras de ellos cargando la bolsa de carnes congeladas, pollo y algunas latas de atún. La pequeña seguía aun algo somnolienta, Julia no le despegaba la vista de encima.
— pesa muchísimo — dice Julia mientras avanzaban hacia el criadero.
— Ya estamos cerca, pasando ese muro esta la perrera… — dice Rafa. — Aguanta un poco más, Julia… y tu no te vallas a quedar dormida he… — le dice a Mirna sonriendo ligeramente.
Al llegar al muro ya se podían escuchar los fuertes ladridos de los animales, entonces se las arreglan para aventar primero el cuerpo de Roger, luego Rafa ayuda a Subir y a brincar a Julia, después a Mirna y por ultimo salta el.
Dentro un corral de aproximadamente 2 metros de altura, hecho improvisadamente con tablas de madera, algunos fierros viejos y partes de autos, que parecía que se vendría abajo por la fuerza de los perros que se enloquecían al escuchar y olfatear a los visitantes inesperados era lo único que los detenía.
El sonido de los perros ladrando dentro de ese terreno baldío y el eco que retumbaba, sin mencionar la oscuridad total del lugar comenzaba a poner nerviosas a Julia y a Mirna.
— Este lugar me da mucho miedo… vámonos — dice Mirna agarrada a Julia.
— Si, a mi también me da miedo, — le dice — pero ya nos vamos a ir, solo unos minutos
Más — le dice tratando de calmarla aunque ella misma no podía estar tranquila ni dejar de temblar con cada ladrido que escuchaba, y también por que estaba con muy poca ropa y hacia algo de frio.
Rafa comienza a desatar el cuerpo de Roger y a quitar las sabanas que lo cubrían — Sera mejor que Mirna mire para otra parte — le dice a Julia cuando se dispone a desnudar completamente el cuerpo de Roger.
— Tienes razón, Rafa— contesta Julia volteando a su hermana para que no vea y distrayéndola hablándole de otras cosas.
Una vez estando el cuerpo de Roger desnudo Rafa comienza vaciar sobre el las latas de atún que habían traído tratando de que todo su cuerpo se impregnara del atún. El ladrido de los perros se oía cada vez más fuerte.
Julia seguía hablándole a Mirna de otras cosas, tratando de que no volteara a ver lo que hacia Rafa, aunque la curiosidad de la pequeña la lleva a voltear en algunas ocasiones, aunque julia siempre le regresaba el rostro al frente.
Rafa utiliza la tapa que arrancó de las latas de atún para cortar unos trozos de la cuerda con que habían atado a Roger y comienza a amarrar carnes a sus extremidades, también utiliza algunos trozos de tela que rompió de la sábanas.
— Tienes que ayudarme a meterlo a la perrera, es hora. — dice rafa con el corazón palpitándole cada ves mas fuerte.
— De acuerdo — responde Julia. — Escúchame bien — le dice a Mirna — quiero que te quedes aquí, en silencio y no voltees para nada, ¿entiendes?
— Pero…no quiero que me dejes sola…— le dice.
— No te dejare sola, estaré justo detrás de ti, pero debes mantener la vista hacia esa pared, ¿si?
— ok, pero no te tardes…
— no me tardare, pero promete que no voltearas…
— Te lo prometo.
— Recuerda que no se debe romper una promesa… ¿oki? Ahora ya regreso. — le dice dejando a la niña mirando a la pared. — estoy justo detrás de ti, solo… solo serán unos instantes…
Rafa y Julia cargan el cuerpo de Roger cerca a la perrera, rafa acomoda unas cajas y unas tablas que había cerca para poder estar a una altura en la que pueda aventar el cuerpo de Roger dentro de la perrera.
Lamentablemente dicha estructura no resiste mucho y Rafa cae con el cuerpo de Roger sobre el.
— ¡Mierda! — Grita Rafa.
— ¿¡te hiciste daño!? — pregunta Julia ayudando a Rafa a levantarse.
— ¡Julia…! —grita Mirna
— ¡No voltees, no pasa nada! — le grita a su hermana — ya voy para allá.
— Ahora como vamos a meter el cuerpo… va a ser difícil…— dice Rafa. — esta bastante pesado, y esta muy alto el corralón.
— Tenemos que pensar en algo. —dice julia mirando a su alrededor.
— Tenemos que darnos prisa, Julia ya va a amanecer, y debemos están en casa para entonces. — dice rafa caminando unos pasos y mirando el lugar, tratando de idear algo.
Entonces mira la entrada al corral de los perros y nota que estaba asegurada con unos alambres solamente.
— Se me ocurre algo — dice rafa. — aunque es una tremenda estupidez.
— ¿Qué es? — pregunta ella.
— ¿Recuerdas que le gane en carreras a Freddy la otra ves en clase de educación física?
— ¿Qué tiene que ver eso? — pregunta ella extrañada.
— Pues será muy difícil meterlo dentro ¿no?...así que mejor sacare a los perros para que ellos vayan a el. — dice acercándose al cuerpo de Roger y arrastrándolo unos metros delante de la entrada a la perrera.
— ¿Qué estas loco? No puedes hacer eso… nos comerán. — le dice acercándose a el.
— No te preocupes, tu y Mirna salten el muro, yo iré tras de ustedes lo mas rápido que pueda al abrir la perrera. — dice convencido.
— ¡no, claro que no! No le ganaras a estos perros, solo escúchalos, ¡si te agarran te mataran! — Lo toma del brazo — ¡no dejaré que hagas esto!, debemos meterlo de algún otro modo.
— No se puede, y ya no tenemos tiempo, créeme, yo podre correr, los perros se distraerán por el cuerpo de Roger, a mi ni me harán caso, créeme. Ahora ve y salta el muro, espérame ahí detrás, yo correré lo mas que pueda y saltare al muro, estate atenta para que me ayudes a subir ¿si? — le dice sonriendo.
— No, no lo hagas por favor…
— Créeme, todo saldrá bien… confía en mi, Julia. — Le dice mientras comienza a desatar los alambres de la perrera.
— Rafa, si algo te pasara… yo…
— Julia, esta noche ya he hecho cosa que jamás antes pensé que haría, una más no me hará daño, ahora apúrate y salta el muro con tu hermana, usa esas cajas para subir, date prisa.
Julia rápidamente toma a su hermana y la hace subir al muro de al menos 2 metros y medio de altura desde adentro del terreno.
Rafa ve sobre el muro a Julia y entonces comienza a desenredar los alambres, su corazón latía más fuerte que nunca, igual el de Julia sobre el muro esperando que Rafa regresara.
El fuerte sonido de los ladridos de esos salvajes perros dispuestos a destrozar cualquier cosa a su paso hacia dudar por unos momentos a Rafa, pero finalmente se decide y sale disparado como un rayo en dirección al muro después de soltar los alambres, mientras una enorme jauría de perros que mas parecían unas bestias de ojos rojos y colmillos blancos salen desatados de la perrera tras de rafa, quien corría con una expresión de terror, como si la misma muerte lo persiguiera, y no estaba tan equivocado, de ser alcanzado simplemente esos animales lo destrozarían. La jauría de perros se dividió en 2 grupos, el que perseguía a Rafa por instinto de caza y los que se abalanzaron a mordisquear el cuerpo muerto de Roger.
— ¡¡corre!! — gritaba julia mientras Rafa se acercaba mas y mas al muro, al igual que los perros a el.
Entonces rafa haciendo uso de las cajas al lado del muro como impulso logra dar un salto realmente potente que lo hace golpear la pared con el cuerpo fuertemente y perdiendo sus gafas, pero dejándolo a salvo de los perros que saltaban en busca de un trozo del muchacho.
Rápidamente este comienza a trepar con la ayuda de Julia.
— ¡pensé que no lo lograrías! — Dice julia abrazando a Rafa quién casi no podía hablar por la agitación y el terror.
— Yo…yo… vaya… fue una…una locura… casi, me… matan esos…— casi ni podía hablar de la amación, solo se sienta un rato entre la tierra de desmonte y unas bolsas de basura.
Luego de unos minutos en los que Rafa recupera el aliento regresan al auto. Mientras en el Terreno baldío detrás de ellos los perros salvajes comienzan poco a poco a destrozar el cuerpo de Roger.
—Las 6:15AM — Dice Julia ayudando a Rafa a limpiar las manchas de sangre del maletero del auto — no llegaremos a tiempo a casa, ya esta amaneciendo y mi casa esta a 45 minutos, ya se esta comenzando a iluminar.
— Si, nos demoramos demasiado, pero igual es temprano, y los domingos todos duermen hasta tarde ¿no es así?, solo tenemos que darnos prisa. Esto ya está — Dice cerrando la maletera del auto — sube, debemos irnos ya.
— SI. — Dice julia acomodando a Mirna quien se había quedado dormida nuevamente en el asiento trasero.
Ambos suben al auto y parten del lugar dando una rápida curva.
— ¿crees que lleguemos a tiempo antes de que la gente comience a despertar? — pregunta Julia.
— si nos damos prisa si, tomare la ruta directa, es mas corta, aunque después debemos seguir a pie.
— ¿Qué? ¿Y eso por que? — pregunta.
— No podemos llegar en el auto, seria muy sospechoso, nos escucharían los vecinos. — le dice.
— ¿Dónde lo dejaras? — pregunta nuevamente.
— Al conducir para acá pasamos por una especie de tiradero de metales, una especie de mercadillo, noté partes de camiones, bicicletas y todo tipo de metales, lo dejaremos ahí, no importa.
— ¿No será peligroso? —pregunta.
— Seguramente, pero no podemos llegar con el auto, estoy seguro que los sujetos que vi por ahí se encargaran de desaparecer este auto en horas.
Rafa conduce hasta el tiradero de Metales que esta en las afueras de la ciudad, un mercadillo donde se compran piezas de acero de cualquier tipo, industrial, casero y mecánico, un lugar bastante peligroso a decir verdad, muchos de los automóviles robados en la ciudad terminan en lugares como ese, era el lugar perfecto para desaparecer el auto pensaba rafa.
Rafa baja del auto y le dice a Julia que esperara ahí mientras se dirige a hablar con alguien.
— ¿compras vendes, amigo?, ¿alguna pieza? Tenemos piezas de motocicletas, patinetas, scooter — le preguntaban insistentemente los vendedores de ese lugar.
Rafa solo avanzaba y negándose a las propuestas amablemente, buscaba un puesto de autopartes, siempre tratando de no perder de vista a julia.
— Disculpe, señor — dice rafa en un puesto donde habían muchas llantas y partes de camionetas.
— ¿si? — le contesta el sujeto desaliñado que acomodaba unas cosas en su puesto que básicamente era un autobús hachado y sin techo. El sujeto no se molestó si quiera a voltear a ver a su potencial cliente.
— ¿le interesaría un Auto Toyota casi nuevo? — pregunta.
— ¿He? —Dice el sujeto volteando a ver a Rafa. — ¿un Toyota? ¿Tienes un Toyota, muchacho?
— Si, esta estacionado aquí en la autopista, ¿le interesaría? — Vuelve a preguntar. — si quiere puede ir a ver.
— ¿y de donde mierda sacaste un Toyota? — pregunta el sujeto.
— Eso no es importante, necesito deshacerme de el, si no te interesa hay otros que quizás…
— No, si me interesa…. — interrumpe —… Solo necesito verlo. — le dice.
— De acuerdo. — contesta Rafa.
Rafa y el Sujeto se dirigen hasta la autopista donde estaba estacionado el Toyota.
— Está prácticamente nuevo. — dice Rafa.
— SI, ¿Cuándo quieres por el? — pregunta.
— Pues… si me consigues unas bicicletas es tuyo.
El sujeto pega una sonora carcajada.
— ¿es en serio? ¿Cambiaras ese auto por unas bicicletas? Mierda, tu estas chiflado. ¿o acaso es una especie de broma? — dice mirando a Rafa extrañado.
— No es una broma, necesito deshacerme se ese auto y se que… aquí pueden hacer eso en poco tiempo ¿Puedes conseguirnos esas bicicletas o no? —insiste Rafa.
— Ok, Ok, creo que si, espérame aquí… y si esto es una broma muchacho, te juro que te jodes. — le dice y se dirige al mercadillo.
Rafa se acerca al auto.
— Julia, baja del auto — le dice.
— ¿lo dejaras con ese hombre con el que hablabas? — pregunta bajando del auto.
— Si, nos dará unas bicicletas por el. — le dice abriendo la puerta del chofer y arrancando los cables bajo el timón.
— ¿que haces? — pregunta Julia mientras desabrocha el cinturón de seguridad de Mirna en la parte trasera del auto.
— No le daré las llaves del auto… se trata de que crea que es robado, esto lo hará más creíble, no?
— Supongo. — le dice.
— Estamos a al menos 20 minutos de tu casa, en bicicletas llegaremos a las 7:30 al menos…. — dice Rafa acercándose a ella y a Mirna que estaba despertando.
— Bueno, al menos no iremos a pie.
El sujeto se acerca entonces con un par de viejas bicicletas.
— Solo conseguí estas, chico. — dice.
— Rayos, son… horribles, amigo. — Contesta Rafa mirando las bicicletas que no eran muy modernas que digamos.
—No importa rafa, hay que llevárnoslas, — dice Julia.
— SI, hazle caso a la muchacha, — agrega el Sujeto de las bicicletas mirando de arriba a bajo a Julia con una mirada bastante morbosa — están algo gastadas, pero las llantas y la cadena están en muy buen estado, te aseguro que con una pintadita… quedan como nuevas.
— De acuerdo… — dice rafa tomando una bicicleta y dándosela a Julia quien se sube y acomoda a Mirna. — bueno, el auto es tuyo… no es necesario que te diga que… es un auto robado, ¿no?
— No te preocupes, Chico. — Dice abriendo la puerta del auto con una expresión de satisfacción, sin duda el mejor negocio de su vida. — este bebé desaparecerá en menos de 30 minutos — sonríe.
— Ok, gracias — dice rafa montando en la bicicleta y partiendo rápidamente mientras la luz de la mañana los comenzaba a iluminar.
Conducen las bicicletas sin detenerse hasta la ciudad, llegan al parque que esta a unas cuadras detrás de la casa de Julia.
— 7:15 AM. Te dije que cortando camino ahorraríamos unos minutos. — dice rafa bajando de la bicicleta. —Debes dejar esa cosa… — refiriéndose a la bicicleta de traía ella. —…aquí en este lugar, yo hare lo cerca a mi casa, debo usarla para llegar lo mas rápido que pueda.
— Si, esta bien — Contesta Julia dejando las bicicletas en el pasto
— escúchame, lo antes posible ve a tu casa, trata de que nadie te vea, ¿si? Y si te ven pues… no se, espero que piensen que vas por el pan o algo así, pero trata de no ser vista, ¿de acuerdo? — le dice.
— Si— contesta ella.
— escúchame, al medio día, debes llamar a casa de algún familiar de Roger, debes notarte algo preocupada, debes decir que no ha regresado desde ayer que salió en la noche, ¿de acuerdo? Solo eso sabes, no sabes a donde pudo ir, no sabes con quien, solo… solo salió. — le dice montando nuevamente la bicicleta.
— De acuerdo, rafa… solo diré que no se donde está y que… salió sin decir donde.
— ¿ya vamos a casa? — dice Mirna a Julia.
— Si, — contesta ella tomando de la mano a su hermana.
— también debes hablar con… Mirna — dice Rafa mirando a la pequeña— debes convencerla de no contar nada de lo que ha visto hoy, ¿de acuerdo? Si ella menciona algo… estamos perdidos. — dice Rafa disponiéndose a partir.
— Rafa, Nuevamente muchas gracias, esta noche… ah sido horrible… yo… no se que hubiera hecho sin ti, no… no se como agradecerte todo lo que hiciste por mi… — le dice mirando al Chico frente a ella.
— No te apures, Julia, solo… trata de… seguir el plan y… ya nos veremos después. Tengo que inventar como explico este olor a atún, — le dice sonriendo y partiendo en dirección a su casa rápidamente.
Julia lo mira uno segundos hasta que lo pierde de vista en una esquina.
— ¿Vamos? — dice la pequeña Mirna.
— SI, ya vamos… — le dice dirigiéndose a casa —… ¿recuerdas lo que hablamos de las promesas? — le dice.
— Si. — contesta la pequeña Bostezando.
— Pues necesito que me hagas una nueva. — le dice mientras caminan en la acera.
Hasta la actualidad, 2 años después de lo que ocurrió esa noche, la desaparición de Roger Alexis Duval Aguirre sigue siendo un misterio, la policía no ha podido dar con el cadáver ni con el auto. Lo único que tienen es la declaración de una vecina que dijo escuchar el auto de Roger salir en la madrugada y haber oído una discusión que pudo provenir de la casa de Roger, esto no pudo ser probado aunque algunos otros vecinos también dijeron haber oído gritos. Julia y su hermana pasaron a custodia de una de las hermanas de Roger, ella fue la única que aceptó hacerse cargo, ambas se mudaron con ella a santa Ana un pueblo al sur de la ciudad. Rafa va a visitarlas ocasionalmente.
Ninguno de los 3 ha podido olvidar esa noche, tanto Julia como Mirna tienen pesadillas en las que siguen recordando ese horrible día y las cosas que ocurrieron e hicieron, cada noche al escuchar ladrar a los perros recuerdan el corralón donde dejaron el cuerpo de Roger y les es imposible sacar de su memoria la horrible imagen de unos perros hambrientos destrozando el cadáver de su padrastro.
Rafa les repite que en algún tiempo olvidaran todo esto, pero eso es algo que el mismo no se cree.
Fin.
Domingo , 30 de enero de 2011


Escrito por: FranckPalaciosGrimaldo (2011-01-31)


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