Tengo una duda.


Con movimientos rudos, lo tomó por el cuello ahorcándolo lentamente. Podía sentir el esfuerzo que hacía por respirar. Eso no importaba, nada iba a hacer que le de lástima ese inmundo ser. Sentía su garganta tratando de expandirse, de aprovechar cualquier posibilidad de aire. Sentía su corazón latiendo con fuerza. Después de unos segundos no latió más.
“¿Y ahora?” Se preguntó el Sr. Rushnor con el cadáver entre sus manos “¿Qué hago con él?”
Comenzó a pensar rápido. Y a culparse. “¿Por qué, otra vez, volví a hacerlo? Me prometí jamás volverlo a hacer, por más que sea justificable. No tenía la culpa ni él ni el niño.” Rápido, lo escondió en el armario más cercano y acomodó su escritorio. Fue al pupitre de su alumno y tomo sus pertenencias y tambien las escondió en el armario.
Pronto, los niños volvieron del recreo. Se prometió a si mismo no volver a responder dudas en el recreo.


Escrito por: Fortepiano (2011-07-18)


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